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¿Por qué existe el Teléfono
143, La Mano Extendida?
Daniela
Luraschi: La idea de crear un
servicio teléfonico, que abarque una región concreta para
solventar situaciones de crisis, llegó a Suiza en los años
sesenta del Reino Unido. Con el tiempo se ha institucionalizado
como un servicio eclesiástico para curar el mal de alma y ha
adoptado el nombre de Teléfono 143, La Mano Extendida. En Basilea
las personas que buscann ayuda o consulta pueden teclear los tres
números desde hace treinta años y las veinticuatro horas al día.
Desde hace nueve años es la Asociación Tele-Ayuda la que desempeña,
de manera aconfesional y apolítico, el servicio de asesoaramiento
para personas en situaciones conflictivas. El territorio143 de
Suiza se divide en 12 regiones, realizando el servicio 12
asociaciones diferentes, todas ellas integradas en la organización
nacional La Mano Extendida.
El
número 143 es fácil de recordar. ¿Por qué llama la gente a
este número?
No
hay ningún tema que se puede excluir de la agenda del Teléfono
143. Siempre que tenga algo que no quiera comentar con su entorno
privado, puede llamar a alguno de los operadores del 143. Hay
gente que llama porque tiene problemas cotidianos, como por
ejemplo tener dificultades en levantarse por las mañanas o no
saber organizar el día. Hay personas que nos llaman porque se
encuentran solas y aisladas, gente que casi no tienen ninguna
conversación con otras personas y que aprovecha para hablar con
uno de los operadores y seguir teniendo algún tipo de contacto
con el mundo exterior. Esto es lo que llamamos nosotros ayuda para
los problemas cotidianos.
Pero,
por otro lado, muchas veces se llama al 143 para atajar crisis
agudas, provocadas por hechos traumáticos o pérdida de un ser
querido, por muerte o separación. En relación a todo esto, hay
que destacar el servicio de prevención de suicidio. Antes de
tomarse las pastillas siempre queda la posibilidad de hablar con
alguien neutral e intentar remediar la situación.
Cuando
llama una persona que quiere suicidarse, ¿intenta saber dónde
está para hablar personalmente con ella o todo es por vía telefónica?
Cuando
los que llaman no nos dicen su nombre, es imposible poder
identificarlos. Esta es una realidad con la que los operadores
tienen que familiarizarse. Muchas veces no podemos impedir que,
después de la llamada, la persona haga lo que ha dicho que iba a
hacer. Lo que está claro es que los trabajadores del 143 van a
hacer todo lo posible para disuadir al que llama de su próposito.
Siempre se le pregunta al que llama si no quiere decir su nombre y
su dirección para mandar a alguien que le pueda ayudar. Se le
ofrecen múltiples posibilidades de ayuda, pero no podemos obligar
a nada a nadie. Esto se puede entender como un acto de respecto
hacia la libertad del que llama. Todo el mundo que llama debe
estar completamente seguro de que nosotros no podemos saber el número
desde el que llama. En nuestra pantalla no aparece quién llama.
No sabemos ni siquiera si han acudido a los especialistas que les
hemos sugerido, si han seguido los consejos que les hemos dado o
si la conversación ha valido la pena para ellos.
En
el caso de que la persona que pretende suicidarse diga el nombre y
su localización, ¿coge usted misma el coche y se acerca hasta
allí o delega esa acción en otras instituciones?
No,
nunca vamos personalmente a ver a la gente. Si se da el caso, y la
persona acepta que se le mande ayuda, nos ponemos en contacto con
los servicios de urgencia especializados en el tema. Aunque, esto
ha pasado muy pocas veces en la práctica.
Las
personas que trabajan aquí en el Teléfono 143 y asesoran, ¿tienen
una formación especial o no?
Nuestro
personal está aquí de forma voluntaria y gratuitamente. Son
personas acostumbradas al trabajo social, con amplio poder para
ponerse en la piel del otro y con, si se puede decir, bastante
sentido común. Casi todos tienen una gran flexibilidad de
horarios. Pero, sí, antes de empezar a trabajar, todos tienen que
realizar un curso de preparación teórico y práctico de nueve
meses.
La
formación está orientada hacia la psicología, ¿no?
En
primer lugar siempre está el aprender a asesorar. No tenemos aquí
una consulta psicológica. Los futuros operadores deben estar al
tanto de lo que pasa en Basilea y su entorno. La formación se
basa más en técnicas de conversación y en ofrecerles ejemplos
prácticos, haciendo que estén presentes en los diálogos telefónicos.
¿Tienen
datos estadísticos de las personas que llaman? ¿Qué grupo de edad es el que más acude a vosotros?
Sí,
tenemos esos datos. Se publican siempre en nuestro informe anual
de forma anónima. Nos llaman sobre todo personas de mediana edad,
a partir de los 41 años. Esporádicamente también nos pueden
llamar los jóvenes, aunque éstos tienen una línea de teléfono
propia, el Teléfono 147.
Un
dato es contundente. El 75% de las llamadas son efectuadas por una
mujer.
¿Por
qué cree que los hombres llaman menos?
Desde
el punto de vista cultural, los hombres son ya de por sí más
reacios a hablar de sus problemas. Supongo que la situación tiene
que llegar a ser muy dramática para que un hombre reconozca que
no puede solucionar el problema por sí solo. Eso se debe a la
imposición cultural que dice que un hombre tiene que ser siempre
valiente. Es por eso que La Mano Extendida ha abierto
recientemente un servicio e-mail para poder chatear de manera más
anónima. De esta manera pretendemos llegar más al público
masculino y a los jóvenes. Pensamos que con esta inicativa
podemos evitar las barreras del pudor, ya que aquí se escribe y
no se tiene por que hablar. Es importante ampliar el acceso al
servicio de ayuda, ya que el suicidio es la mayor causa de muerte
en chicos jóvenes, lo que quiere decir que necesitan a alguien en
los momentos de crisis.
¿Cuál
es el porcentaje de llamadas de personas extranjeras?
En
este caso no tenemos datos concretos. Por el acento se podría
disntiguir quién es extranjero y quién no, pero si entramos en
la segunda generación de inmigrantes, ya no se puede saber si la
persona que está al otro lado es suiza o no. Prácticamente todo
el mundo que nos llama, sabe y entiende alemán perfectamente. Sólo
podemos hacer distinciones, si hay problemas de comunicación,
nunca por el lugar de procedencia.
¿Cómo
reaccionan a las preguntas? ¿Investigan el caso después de
producirse la llamada o ofrecen directamente el número del centro
o persona especializada en la materia?
En
principio nos orientamos según el “SozialKompass”, la guía
para servicios sociales e instituciones de Basilea. Con algunos
sitios estamos en contacto permanente. Nuestro trabajo consiste en
ser una especie de puente informativo hacia las instituciones
profesionales. Las personas que no llaman saben muy bien lo que
quieren. Más que nada se trata de eliminar angustias, temores y
pudores. Nuestro trabajo consiste en motivar a la gente para que
realice ese último paso necesario para solucionar el problema. La
clave está en tener las fuentes de información que se nos piden.
Los servicios que ofrecen las distintas instituciones, los
horarios, las personas de contacto etc.
Lo
que pasa es que ustedes no saben si ese último paso se va a dar.
Pues
no.
¿No
se siente a veces impotente y frustrada, porque no sabe cómo
acabo la historia? Ya sólo desde el punto de vista emocional sería
bueno saber si la ayuda ha servido de algo o no.
Yo
creo que este punto dice mucho de los operadores. Debemos evitar
que se desgasten, que empiecen a dudar de si su trabajo merece la
pena o no. El trabajo social se diferencia sobre todo por esto,
porque en parte no se sabe si se ha tenido éxito o no. Supongo
que esta característica se hará aún más patente en la ayuda
telefónica. En otras palabras, el que llama siempre puede colgar
y no volver a llamar en la vida. En la formación suplementaria
los trabajadores del 143 tienen la posibilidad de tratar estas temáticas,
de contar sus experiencias e inquietudes y de aprender a afrontar
de forma constructiva estos casos. Además, nuestros operadores
siempre cuentan con personal psicológico especializado que puede
ayudarles a superar los malos tragos.
¿Hay
veces en las que reciben llamadas de vuelta, confirmando que todo
se ha solucionado?
Eso
pasa muy pocas veces. Lo que sí pasa con frecuencia es que la
persona vuelve a llamar, quedando claro que el anterior obstáculo
ha quedado atrás y que ahora se trata de un nuevo problema.
En
otros casos se establece una relación duradera. Intentamos
siempre que la persona que llama con frecuencia hable con varios
operadores. Así puede obtener varios puntos de vista, un amplio
espectro de ideas. Tenemos también reuniones internas para que no
se dispersen los asuntos. No es bueno que el que llama hable con
muchas personas diferentes, ya que eso puede llevar a una confusión
y a la desesperación.
¿Son
ustedes también los que llevan la línea 147?
No,
el Teléfono 147 para niños y adolescentes es un servicio
independiente. Según tengo entendido es un proyecto compartido
por Pro Juventute y Terre des Hommes.
Pero,
¿el Teléfono 143 es para todos los grupos de edad?
Está
claro que también atendemos las llamadas de los niños y los jóvenes,
aunque siempre intentamos delegar en el 147, ya que pensamos que
ellos pueden cubrir mejor las exigencias y los intereses de los más
jóvenes. Los operadores del 147, además, tienen una formación
específica para niños y adolescentes.
¿Cuál
es el cargo que ocupa usted en Tele-Ayuda y cuáles son sus
antecedentes profesionales?
Yo
soy la directora de la asociación. Mi cometido se centra en
organizarlo todo, estar en contacto con la asociación nacional,
conseguir los medios y controlar el personal. Tengo una formación
en pedagogía social y en gestión de empresa, así como formación
suplementaria en el campo del asesoramiento.
¿Cuánta
gente trabaja para el Teléfono 143?
Con
contrato fijo, aparte de mi persona, tenemos a una persona para la
administración y la contabilidad, una psicóloga para asistir a
los trabajadores, un trabjador social para la formación
suplementaria interna y una persona en prácticas. El
asesoramiento lo realizan 40 voluntarios.
¿Su
servicio consiste entonces en ofrecer durante 24 horas
asesoramiento sobre el siguiente paso a seguir para solucionar un
problema?
Nuestro
trabajo engloba un amplio abanico de cometidos. Desde el
asesoramiento a largo plazo hasta la intervención en situaciones
de crisis. Por un lado hay personas que nos llaman varias veces al
día y durante un tiempo prolongado. En este caso nuestra ayuda se
centra en superar los prolemas cotidianos, es decir, realizamos
una especie de acompañamiento permanente por teléfono. Por otro
lado, en cambio, está la intervención en situaciones de crisis.
Aquí es necesario tener una gran locuacidad, afrontar los
problemas conjuntamente y suministrar la información de las
instituciones especializadas. En este caso sólo somos un pilar más
del amplio sistema de ayuda social de Basilea.
¿Cuál
es su mayor preocupación?
Me
gustaría que el asesoramiento on-line tuviese éxito. Con el
servicio en línea nos adaptamos a los hábitos de comunicación
de muchas personas que solicitan ayuda y que consideran que el teléfono
nos es el medio más adecuado para recibirla. Estoy pensando más
que nada en los jóvenes y en los hombres. Sobre todo después de
saber que la principal causa de muerte en jóvenes varones es el
suicidio, es importante ampliar los canales de ayuda. El servicio www.143.ch va a gestionarse con la misma profesionalidad y rigor que
caracteriza al servicio telefónico.