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Entrevista
con Peter Albrecht
¿Cometen
más delitos los inmigrantes?
La
estadística sobre criminalidad en el año 2002, que se publicó
en febrero, trajo consigo numerosas discusiones e
interpretaciones, que aún son candentes hoy en día. Algunos de
los datos son, sin embargo, tan claros que no cabe la mínima
discrepancia. El número de delitos denunciados ha subido en
Basilea-Ciudad, como en el Cantón vecino de Basilea-Rural, un
15%. En el año 2002 se registraron en Basilea 30.000
infracciones, y en Basilea-Rural 8.000. En los Cantones de
Ginebra, Lucerna y St.Gallen la situación es parecida. Aunque
no se pueda hablar de una explosión de la criminalidad en
Suiza, está claro que, según los datos policiales, la
delincuencia ha aumentado.
Pues
ya sólo en este punto, aparentemente incuestionable, empiezan
las discusiones. Se comenta que los informes policiales no son
representativos del estado de la criminalidad en Suiza. Éstos sólo
pueden ser un indicativo del estado de las cosas. Además, no
hay que olvidarse que la policía no va en busca de los
delincuentes, sino de los presuntos autores de los delitos. Si
al final el sospechoso es culpable o no, eso se decide en los
tribunales. Por eso hay mucha gente que opina que se deberían
contrastar los informes de la policía con las sentencias
judiciales.
Y
también en este punto hay espacio para la controversia. A la
pregunta de ¿por qué hay cada vez más personas que
delinquen?, ahora se une otra: ¿son los extranjeros los que
cometen más delitos? Esta pregunta se la hacen sobre todo los
individuos que mezclan los datos de la población que no tiene
permiso de trabajo, ni residencia, que está en el país por ser
refugiada o está en situación de completa ilegalidad, con los
de la comunidad extranjera que reside oficialmente en Suiza. Si
se realizan las cuentas así, es normal que estas personas
lleguen a plantearse semejantes preguntas. Sobre todo si
consideramos que el censo oficial de extranjeros sólo engloba a
los inmigrantes con permiso B o C, y la estadística criminal
considera a todos como extranjeros.
Otros,
en cambio, opinan que no se puede echar en el mismo saco a las
personas que viven provisionalmente en Suiza con los inmigrantes
que tiene un permiso de residencia oficial. Si se hace la división,
los números de infracciones cometidas por parte de los suizos
son similares a los de los inmigrantes. Esto quiere decir que
los inmigrantes cometen casi el mismo número de delitos que los
suizos.
La
estadística criminal de la policía existe desde 1982. A
diferencia de las estadísticas de otros países, ésta no
engloba todos los delitos que recoge el código penal. Su
actualización está en pleno proceso. En la nueva versión se
recogerán los datos referentes a la Ley de Extranjería y a la
de Estupefacientes. Entre el año 2004 y 2006, además, se
adaptarán todos los sistemas de información de las policías
cantonales al nuevo programa de base de datos.
¿Cometen
los extranjeros más crímenes o no? ¿Cómo se deben
interpretar los datos estadísticos? Éstas son las preguntas
que dejamos en el aire al encontrarnos con el ex presidente del
Tribunal Penal y actual profesor de la Universidad de Basilea,
Peter Albrecht.
snc
entrevista:
sevim
civil
español:
miguel otero
snc:
Señor Albrecht, en Basilea-Ciudad ha aumentado el número de
delitos denunciados con respecto al año pasado. ¿Cuáles cree
que son las causas?
Prof.
Peter Albrecht: Yo me pregunto si realmente ha subido la
criminalidad o no. Aquí sólo tenemos una estadística de las
denuncias, es decir, de los presuntos delitos. Cuántos llevaron a
una sentencia no lo sabemos. Para comparar tendríamos que tener
una estadística de las sentencias. Es por eso que la estadística
de las denuncias no es muy representativa.
Además
no hay que olvidar que esta estadística no sólo depende de los
delitos reales que se cometieron, sino del comportamiento de las víctimas.
Hay muchas circunstancias que pueden determinar el presentar la
denuncia o no. También influye la actividad de la policía.
Cuantos más policías estén de servicio, más crímenes se
resolverán. Hay que ser cautos cuando decimos que la criminalidad
ha aumentado en Basilea-Ciudad. No es que yo pueda negar este
dato, pero desde la estadística de denuncias no se puede llegar a
esta conclusión. Sólo tenemos un indicio, nada más.
¿Por
qué delinquen las personas?
Hay
muchas posibles razones. Seguro que el vivir en condiciones económicas
precarias tiene gran importancia. Sobre todo, si hablamos de crímenes
al patrimonio. Las comunidades extranjeras también dependen de la
situación financiera. En relación a los delitos por el uso de
violencia, todo depende de si la persona viene de una zona en la
que la violencia está presente o no. El entorno influye en las
personas y en su comportamiento. Estas son sólo dos posibles
causas, sin embargo para determinar las razones habría que
realizar una investigación más en profundidad.
¿No
puede estar todo un poco relacionado con la cultura de los
ganadores y perdedores?
Seguro
que eso también tiene su importancia. Como ya he dicho antes, la
situación social y económica es un factor esencial para llevar a
alguien a cometer un delito. Los extranjeros están casi siempre
del lado de los perdedores. No sólo los asilados, todo aquel que
tenga problemas con el idioma o no tenga un oficio. Estas personas
tienen dificultades económicas y es normal que crezcan las
posibilidades de que delincan.
¿En
qué medida influye la estructura por edad y sexo en las estadísticas
criminales de los extranjeros y la población nativa? El
porcentaje de hombres es de un 83% a un 86%.
Todo
el mundo sabe que los que más delinquen, y hablo desde mi propia
experiencia en el tribunal, son los jóvenes varones. Sobre todo
la población extranjera está compuesta por hombres jóvenes. El
porcentaje de hombres en edad activa que presentan solicitud de
asilo es muy alto, de ahí que sea normal que entre ellos haya
siempre algún delincuente.
¿Por
qué delinque más ese grupo de gente?
Yo
diría que las extranjeras y los extranjeros delinquen por las
mismas razones que las suizas y suizos. Lo que pasa es que una
gran mayoría de los extranjeros viven en malas condiciones y eso
les lleva a delinquir más.
Hay
que diferenciar entre los refugiados y/o asilados y los
inmigrantes residentes. Hay personas en nuestro país que están
en la más absoluta ilegalidad. Personas que no tienen una
residencia fija, que no tienen un permiso B o C, y que seguramente
vivan en condiciones sociales y económicas muy precarias. Todo
ello fomenta la delincuencia.
Hay
muchas causas que llevan a que este grupo de la población se
dedique al crimen. Un ejemplo lo tenemos en los asilados, éstos
no pueden trabajar y tienen que adaptarse a un entorno totalmente
nuevo.
No
sería mucho mejor que los asilados pudiesen ganar dinero para
evitar caer en la delincuencia, así como se está discutiendo en
Zúrich.
Para
mí sería una gran idea que se les ofreciesen puestos de trabajo.
Cuando la gente trabaja no tiene tanto tiempo para pensar en
“tonterías”. Pero ya que tocamos el tema de Zúrich, creo que
hay que diferenciar entre la posibilidad de trabajar y el deber de
trabajar. En Zúrich se habla de obligar a trabajar, opción que
yo rechazo de pleno. Eso sería explotar a los asilados como si
fueran mano de obra barata.
Lo
que estaría bien sería ofrecer a los asilados un puesto de
trabajo, lo que pasa es que muchos políticos dirían que eso
provocaría una avalancha de refugiados.
Según
la Ley de Asilados, después de un período tres meses de
prohibición, los asilados pueden trabajar.
Sí,
pero aquí tenemos que tener en cuenta que para ellos es muy difícil
competir en el mercado laboral. Lo único que pueden encontrar son
trabajos mal remunerados en hostelería o limpieza.
Aunque
el índice de delitos cometidos por los inmigrantes esté cerca
del de los suizos, se aprecian en la población suiza temores. ¿Cómo
podemos erradicarlos?
En
primer lugar hay que diferenciar entre asilados e inmigrantes.
Estos son dos aspectos que están entrelazados, pero que hay que
abordar de diferente forma. Incluso hay diferencias entre los
propios solicitantes de asilo. No podemos decir que todos los
asilados sean potencialmente unos delincuentes. A través de las
consignas del SVP (Partido Popular de Suiza) se crea un odio al
extranjero. Esta tendencia hay que saber contra-argumentarla,
aunque por ahora cueste mucha energía y paciencia.
¿Es
demasiado blanda la justicia suiza?
Eso
no se puede decir así. Desde mi experiencia de juez, hasta me
atrevería a decir que la población extranjera está en
inferioridad de condiciones con respecto a los suizos. Muchas
veces sus sentencias son más duras.
En
las presiones cerradas como la de Lenzburg hay más extranjeros
que suizos. En cambio, en las semi-cerradas el número de
inmigrantes es inferior. ¿Cómo se explica eso?
El
gran porcentaje de extranjeros en las prisiones cerradas se deberá
al mayor peligro que hay de que se escapen. Las autoridades temen
que los extranjeros, si están en libertad preventiva y no tienen
vínculos familiares en el país, se fuguen.
Hay
también casos en que a los extranjeros, después de cumplir su
pena, se les retira el permiso de residencia, enviándolos a su país
de origen. ¿No cree que ésta sea una medida desproporcionada?
Eso
seguro que es un castigo a mayores, que ningún suizo va a tener
que sufrir. De nuevo sale a la luz, la ya comentada discriminación
hacia los extranjeros. A mí siempre me ha llamado la atención qué
rápido la Policía de Extranjería anula permisos de residencia o
extradita a alguna
persona, sin darse cuenta del daño que le están causando a ella
y a su familia.
Otra
cuestión, ¿qué opina de que haya gente que dice que las
prisiones suizas son como hoteles?
Puede
que las fachadas de los edificios y las instalaciones indiquen
eso, pero la gente olvida muy rápido lo que es estar preso.
Algunas de las penitenciarias suizas podrán parecerse a hoteles,
pero todo el mundo quiere ser libre. De ahí que no me extrañe
que, pese al lujo, siempre haya algún preso que intenta la fuga.
Profesor
Albrecht, muchas gracias por la conversación. |