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Entrevista con Dominik Lehner

Electronic Monitoring – La última

tendencia en el cumplimiento de

penas

El cumplimiento de las penas en Suiza se adapta a los nuevos tiempos y con el Electronic Monitoring se prueba un nuevo modelo. Por un lado se implantó este sistema para reducir costes, pero por otro lado también parece de sentido común que los delincuentes que tienen una corta condena o les queda poco tiempo en la cárcel se van a integrar mejor en la vida normal, si son también participes de la misma. sncweb ha charlado con Dominik Lehner, del Departamento de Justicia del Cantón Basilea Ciudad, dentro de la sección Restricción de libertades y Servicios Sociales, sobre el Electronic Monitoring, también llamado popularmente “cadenas electrónicas”.

snc

entrevista: özcan gümüs - nesrin okumus

español: miguel otero

foto: mehmet gürz

snc: ¿Qué es el Electronic Monitoring E.M.?

Dominik Lehner: Electronic Monitoring es una forma de ejecución de la pena, de cumplimiento de la pena. Lo matizo porque en otros países no utilizan el Electronic Monitoring para cumplir la pena, sino como sustituto de las libertades bajo fianza. En Suiza, en cambio, también se utiliza para las denominadas condenas cortas. Primero se hizo una prueba que se inició el 1 de septiembre de 1999, y que duró hasta finales de agosto de 2002. Fue la primera vez que las condenas cortas se sustituyeron por el Electronic Monitoring.

¿Qué duración tienen las condenas cortas?

En el modelo de prueba eran variadas, ya que participaron seis cantones, y cada uno de ellos tiene su propio marco penal. Basilea-Ciudad y Basilea-Rural aplicaron el Electronic Monitoring para condenas de un mes de duración hasta un año. En este caso se abrió bastante el marco, ya que las condenas de 12 meses son ya considerables. Para comprender mejor la prueba voy a explicar también el segundo de los modelos que se probaron.

Aquí hablamos ya de la variante “Backdoor”. Es decir, el condenado puede pasar la última temporada de su condena, otros doce meses como máximo, bajo el Electronic Monitoring. La sustitución de las condenas cortas lo llamamos Frontdoor. Es así como se denominan estas condenas a nivel internacional.

Los presos salen en libertad, como muy pronto, después de haber cumplido un tercio de la condena. Durante ese tiempo se puede también utilizar el E.M. Relativamente muy pocas veces se usó el E.M. como sustituto de penas cortas, esto se debe a que en Suiza el 80 por ciento de las condenas son como máximo de tres meses. Es decir, en Suiza hay penas muy cortas. Y al principio el E.M. sólo se utilizó para este tipo de penas.

¿Cómo funcionan estos artilugios?

Los tres aparatos, que dependen entre sí, se colocan en las articulaciones del cuerpo. Dan la señal de alarma cuando el preso, por ejemplo, abandona el radio asignado. Existe “must”, que significa que el preso tiene que quedarse en casa, “may”, que significa que el preso puede quedarse en casa y “must not”, que significa que el preso no puede estar en casa. Cuando el preso tiene que ir por las mañanas a trabajar, aparecerá el “must not”, que significa que tiene que marcharse. Los horarios ya están acordados previamente con el usuario. Antes de aceptar a cualquier preso en este programa, éste tiene una entrevista con un asistente social, que le explica todo lo relacionado con el Electronic Monitoring. Cuando el preso da su conformidad para participar en el programa, se elabora un horario de trabajo. Lo más normal es que el preso tenga ya su puesto de trabajo y su casa, y que según su vida cotidiana, se establezcan las reglas de conducta. Somos bastante estrictos en cuanto a las salidas nocturnas. El preso no puede salir por las noches sin nuestra aprobación. Es casi como una especie de pacto: “si tú ayudas, también ayudamos nosotros”.

Una vez que no hay que sufragar los costes del alojamiento nocturno, el E.M. seguro que ahorra costes, ¿no?

Seguro. El modelo de prueba ya ha terminado. Tenemos una empresa externa que está evaluándolo y por ahora ya sabemos que en todos los cantones los resultados van a ser diferentes. De todas maneras, los costes van a estar muy por debajo de los de una instalación penitenciaria. Una condena tradicional cuesta cerca de 100 francos diarios por persona y el E.M sale por 50 francos. La tecnología es cada día más barata. Pero, para mí, toda esta cuestión, no fue para ahorrar. De lo que se trata es de actuar convenientemente con los reclusos. Lo que quiere decir que los presos no sean discriminados por la sociedad, sino que sean integrados. Las condenas en espacios cerrados, se convierten automáticamente en condenas excluyentes. Con el E.M. cabe la posibilidad de no excluir a las personas recluidas. Sin embargo, la reintegración no lo es todo. Siempre tiene que haber una restricción de las libertades. Por eso creo que esta combinación es ideal.

¿Significa esto un cambio en la ordenanza penal suiza?

En los años 70 la reintegración tuvo una gran importancia. El pensamiento de la reinserción tiene mucho del pensamiento ilustrado. Llegó un momento, ese momento llegó demasiado tarde eso sí, en el que la sociedad se dio cuenta de que el encerrar margina y que no sirve de mucho. Con la reinserción no se pretendía favorecer a los presos o hacerles un favor, sólo se reconoció que, si se les daba una oportunidad, las posibilidades de integración serían mayores. Sin embargo, tengo mis dudas de sí se mantiene ese pensamiento.

¿Cuáles son los argumentos en contra?

Hay varios argumentos en contra. Sigue existiendo cierto miedo a la tecnología. Se dice que no estamos capacitados para desarrollar un programa de este tipo, que es muy complicado etc. Todo esto no es brujería. Un único servidor puede controlar toda Suiza. Ya hemos conseguido que seis cantones se unan al proyecto, hecho que nunca había sucedido. Lo único que se observa es el miedo a lo desconocido, lo que me parece muy trivial.

También se comenta desde varios círculos que el programa no es una condena. Yo a esto sólo respondo que esa gente nunca ha sufrido una restricción de la libertad, ya que sí que es una condena.

Otro argumento en contra, que aquí en Suiza no se ha oído tanto, es el que proviene del partido de los verdes de Alemania, que expone que este programa es como Gran Hermano. La vigilancia seguro que existe, pero siempre con un matiz; la vida de los reclusos, que tienen que cambiar, nos interesa.