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¿Hasta
dónde llega el interés del pueblo Suizo por la política?
Entrevista
con Lukas Golder
“Aumenta
el malestar con respecto a la política”
Las
encuestas muestran que muchas suizas y suizos están actualmente
descontentos con la política. “Por eso van más ciudadanos a
votar”, opina el politólogo Lukas Golder, responsable de los
proyectos de la Sociedad para la Investigación Social (GfS) de
Berna.
snc
entrevista:
beate kogon
español:
miguel otero
snc:
¿Qué es lo que más le gusta del Estado suizo?
Lukas
Golder: Me gusta sobre todo la cantidad de consultas populares
que se realizan en Suiza. De esta forma, la opinión pública
discute siempre nuevos temas. Los referendos traen siempre un
constante movimiento en la actividad política.
¿Aunque
la mayoría de las iniciativas populares sean rechazadas?
Sí,
porque incluso las iniciativas que se rechazan tienen
consecuencias. Un buen ejemplo, es la consulta para eliminar el ejército,
que se llevó a cabo en 1989. Casi un tercio de los votantes
estaban a favor de la abolición. Esto trajo consigo un debate en
el Departamento Federal del Ejército, que acabó en el Ejército
95, un ejército mucho más reducido. También el debate público
entorno al ejército, cambió tras la consulta: la abolición del
ejército ya no era un tema tabú.
¿Tiene
el sistema político suizo alguna debilidad?
Veo
un punto débil en lo sobrecargado que está el Consejo federal,
que no tiene tiempo para la planificación estratégica. Un
ejemplo en este sentido, fue la consulta para entrar en el mercado
económico europeo de 1993: cuando el pueblo votó en contra de la
adhesión al Mercado Europeo, fueron muchos los que se llevaron
las manos a la cabeza. Creo que el Consejo tuvo muy poco tiempo
para preparar la cuestión y eso influyó bastante en el resultado
final.
Suiza
es una democracia semidirecta. ¿Qué significa eso en concreto?
Democracia
semidirecta quiere decir que, por un lado, la Consitución y las
leyes las configura directamente el pueblo y, por otro lado, las
determina el Parlamento. Los instrumentos que tiene el pueblo para
intervenir son el referendo y la iniciativa popular.
¿Existe
este sistema en otro sitio del mundo?
Hay
estados que demanda en ciertos temas la opinión del pueblo,
cuando se redacta una nueva constitución, por ejemplo. Pero no
hay ningún país en el que el pueblo intervenga de manera tan
sistemática como en Suiza.
¿Hasta
dónde llega el interés de los suizos por la política?
La
participación en los referendos no es muy alta, la media está en
un 42 por ciento. Hay que tener en cuenta que, con la cantidad de
consultas que hay, es fácil que surja cierta pereza para ir a
votar. A las votaciones todavía acuden menos votantes. Sin
embargo, según las encuestas, el 60 por ciento de la población
tiene interés por lo que pasa en la política. Visto desde la órbita
internacional esta cifra es muy alta.
En
los medios de comunicación suizos se pudo leer recientemente, que
el pueblo se interesaba más por la política porque estaba
descontento. ¿Es esto verdad?
Sí,
se puede desprender de las encuestas. Hay malestar desde hace
tiempo en ciertas cuestiones, como en la economía o en la política
exterior. El descontento del pueblo se vió reforzado en verano,
cuando el Consejo federal decidió bajar la cuota
de los intereses del Fondo Nacional de Pensiones un ¾ por
ciento. Ya en la votación del 22 de septiembre hubo una
participación del 44 por ciento, más que la media normal.
¿Qué
repercusión tendría para la democracia suiza la entrada de este
país en la Unión Europea?
Según
mi opinión, sobre este tema no hay estudios fidedignos. Suiza
debería, de todos modos, atenerse al derecho comunitario, y eso
traería cambios en muchos campos políticos. Pero, de ningún
modo, pueden estar en peligro los pilares básicos de la
democracia suiza, es decir, las consultas populares, la
concordancia, el federalismo y la neutralidad. Si esto sucediese,
no habría ninguna posibilidad de adhesión. |