|
Una
entrevista con Jürg Meyer
¿Cómo
es que un jurista, con título de doctor, se haya dedicado al
periodismo?
¿Cómo
es que un jurista, con título de doctor, se haya dedicado al
periodismo, y sobre todo, qué es lo que le llevó a tratar
temas sociales, políticos y medioambientales? Estamos hablando
de Jüg Meyer, periodista comprometido del diario
National-Zeitung, y después del Basler Zeitung. snc ha tenido
la oportunidad de hablar con el “contestatario”.
snc
interview:
sevim
civil
español:
miguel otero
foto:
mehmet gürz
snc:
Como
jurista podía haber elegido otro camino. ¿Cómo es que se decidió
por el periodismo?
Jürg
Meyer: Siempre me he interesado por la política y los temas
sociales. Además el periodismo está muy relacionado con el ámbito
jurídico, ya que la vida política gira entorno a las leyes que
rigen la sociedad.
¿Nos
puede dar algún ejemplo de esa relación?
Asuntos
relacionados con el crédito de consumo, el endeudamiento público,
las garantías sociales. Las Aseguradoras Sociales
(Sozialversicherungen) o la Ayuda Social, por ejemplo, son
instituciones con base jurídica. En la Constitución se establece
que todo individuo tiene derecho a la atención sanitaria básica.
Cualquier tipo de política social se fundamenta en derechos y
garantías legales que aseguran una vida digna para todas las
personas.
En
el momento en el que empezó a trabajar para el National-Zeitung,
¿estaba muy polarizado el panorama político?
En
1970 se celebró la consulta popular sobre la denominada votación
Schwarzenbach. Se trataba de una iniciativa que pretendía
deportar gran parte de la población extranjera. En este caso se
puede hablar de limpieza étnica. La iniciativa se rechazó por
muy poco. En los años anteriores se había producido una explosión
económica en Suiza y los empresarios demandaban mano de obra
barata. Tras esa oleada de extranjeros, se fue formando una
corriente política nacionalista que aún hoy en día tiene gran
presencia en el panorama político suizo.
A
medida que fueron llegando inmigrantes, éstos fueron adquiriendo
derechos. Se empezó a considerar la humanidad como un todo, como
una unidad con un mismo destino, se empezó a tener una conciencia
más global y se empezaron a erradicar las barreras sociales
existentes.
En
aquellos años empezó a surgir también el movimiento ecológico,
que anunciaba los peligros que conllevaba para toda la humanidad
el desarrollo técnico.
Es
decir, ¿hubo una especie de cambio de mentalidad en la sociedad?
El
cambio de mentalidad fue provocado por varios factores. La guerra
de Vietnam hizo que se empezará a cuestionar el sistema de poder
occidental. Lo mismo se puede decir de la carrera armamentística
atómica. La gente se empezó a dar cuenta también de las grandes
diferencias entre ricos y pobres. En países como Suiza, u otros
estados industrializados, se empezó a tratar el tema de la
pobreza. Se empezó a reivindicar que todo individuo tiene derecho
a la participación, no sólo desde el punto de vista político,
sino económico. Finalmente se reconoció que la naturaleza es un
bien frágil y que hay que hacer todo lo posible por conservarla.
Seguro
que como periodista estuvo muy involucrado en esos debates…
En
aquellos momentos los debates en la opinión pública eran muy
frecuentes, la visión global colisionaba con la amalgama de
intereses individuales. Las presiones en los medios estaban a la
orden del día. Por así decirlo, la fusión del National-Zeitung
y las noticias de Basilea, en 1977, se debe en parte a esa presión.
Los periódicos nacionales debían incluir más información local
en sus páginas, sobre todo información local económica.
Sin
embargo, las disputas entre la responsabilidad global y los
intereses locales no se resolvieron hasta hoy.
¿Hay
alguna solución en este sentido?
Lo
primero que hay que hacer es reconocer el problema. Solucionar
creo que no se podrá solucionar nunca. Está claro que también
tenemos que velar por nuestros intereses, si queremos sobrevivir.
Pero tendríamos que preocuparnos más por los problemas globales
y sobre todo por la gente pobre que vive en nuestro país. Y eso sí
que se puede lograr.
¿Qué
cambió en el Basler Zeitung?
Con
la fusión, la redacción se hizo más heterogénea. Se puede
comparar a una gran coalición. Los miembros van desde la
izquierda radical hasta la derecha radical. Desde siempre fue muy
difícil encontrar una línea unitaria. Además, en relación con
todo esto, hay que advertir que desde los años sesenta la
investigación, la búsqueda de datos, ha aumentado enormemente.
Llegó un momento en el que los hechos eran más importantes que
las opiniones. Y en eso, todas las ideologías estaban de acuerdo.
En
los años cincuenta los periódicos en la región de Basilea eran
mucho más delgados y tenían mucho más comentario. Antes los
periódicos estaban estrechamente ligados a los partidos políticos.
En los años sesenta, en cambio, se produjo la separación, y eso
facilitó la inclusión de hechos y datos que no estaban
relacionados con el partido político respectivo.
¿Qué
nos puede decir de las presiones económicas?
Se
puede decir que la dependencia de los periódicos con respecto a
los empresarios ha aumentado. Los diarios dependen cada vez más
del capital, si quieren permitirse el lujo de tener las nuevas
tecnologías de impresión. Esto seguro que acorta el margen de
maniobra. Pero, por suerte, los periódicos hoy se entienden como
foros en los que se intentan incluir todas las opiniones, incluso
las de las minorías. Esto lleva consigo la oportunidad de leer
puntos de vista que son desoídos y combatidos por los
responsables políticos y económicos que dirigen la sociedad.
El
pluralismo ofrece la posibilidad de escuchar voces disidentes.
¿Por
qué no existe un periódico nacional en Suiza?
Eso
se debe a la estructura federal de nuestro país. La vida política
ocurra en gran parte en los municipios y cantones. Es ahí dónde
pueden intervenir políticamente los ciudadanos. Es por eso que
las páginas locales de los periódicos tienen gran peso. Lo que
pasa es que hoy en día muchas de las decisiones que se determinan
en el ámbito local, o incluso nacional, vienen dadas por las
infraestructuras de poder globales. La oleada de terrorismo es en
parte una respuesta a este proceso, y con esto no estoy justificándolo.
Pero es necesario que, partiendo desde los derechos humanos, nos
preocupemos más por las problemáticas globales.
Hoy
en día las contradicciones aumentan cada vez más, aumenta también
la explotación del medio ambiente. ¿Cómo ve el futuro?
Hay
un desequilibrio en el poder. Sobre todo los Estados Unidos y sus
dirigentes tienen demasiado peso. Contra esto se crearon
recientemente las organizaciones no gubernamentales que se han
reunido en estos últimos años en Porto Alegre, en Brasil. En los
talleres de estos encuentros se establecieron conceptos para crear
una globalización alternativa. Todo este movimiento ofrece gran
esperanza. A decir verdad, veo con optimismo el futuro.
Con
la introducción en las redacciones del ordenador cambió
enormemente el método de trabajo de los periodistas. ¿Cómo se
adaptó al cambio?
Todos
nosotros tuvimos que familiarizarnos con las reglas que impone la
pantalla. Incluso los más profesionales tuvieron que ser otra vez
aprendices. La gran revolución llegó con Internet, ya que ahora
se puede llegar fácilmente a hechos que antes necesitaban de una
gran investigación. Pese a los inconvenientes que trae consigo,
el Internet realiza una función liberal básica para el
desarrollo de la democracia. Por eso
es muy importante que los pueblos del tercer mundo tengan
acceso a la Red.
|