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Jürg Meyer. Nació en 1938. Estudió derecho en la universidad de Basilea hasta terminar el doctorado. A partir de 1969 empezó a trabajar de periodista, primero en el National-Zeitung, y después en el Basler Zeitung. Está retirado desde el 1 de julio de 2003. Sus mayores “pasatiempos” son la lucha contra la pobreza, la cooperación para el desarrollo, la protección medioambiental y la política a favor de la paz.

Una entrevista con Jürg Meyer

¿Cómo es que un jurista, con título de doctor, se haya dedicado al periodismo?

¿Cómo es que un jurista, con título de doctor, se haya dedicado al periodismo, y sobre todo, qué es lo que le llevó a tratar temas sociales, políticos y medioambientales? Estamos hablando de Jüg Meyer, periodista comprometido del diario National-Zeitung, y después del Basler Zeitung. snc ha tenido la oportunidad de hablar con el “contestatario”.

snc

interview: sevim civil

español: miguel otero

foto: mehmet gürz

snc: Como jurista podía haber elegido otro camino. ¿Cómo es que se decidió por el periodismo?

Jürg Meyer: Siempre me he interesado por la política y los temas sociales. Además el periodismo está muy relacionado con el ámbito jurídico, ya que la vida política gira entorno a las leyes que rigen la sociedad.

¿Nos puede dar algún ejemplo de esa relación?

Asuntos relacionados con el crédito de consumo, el endeudamiento público, las garantías sociales. Las Aseguradoras Sociales (Sozialversicherungen) o la Ayuda Social, por ejemplo, son instituciones con base jurídica. En la Constitución se establece que todo individuo tiene derecho a la atención sanitaria básica. Cualquier tipo de política social se fundamenta en derechos y garantías legales que aseguran una vida digna para todas las personas.

En el momento en el que empezó a trabajar para el National-Zeitung, ¿estaba muy polarizado el panorama político?

En 1970 se celebró la consulta popular sobre la denominada votación Schwarzenbach. Se trataba de una iniciativa que pretendía deportar gran parte de la población extranjera. En este caso se puede hablar de limpieza étnica. La iniciativa se rechazó por muy poco. En los años anteriores se había producido una explosión económica en Suiza y los empresarios demandaban mano de obra barata. Tras esa oleada de extranjeros, se fue formando una corriente política nacionalista que aún hoy en día tiene gran presencia en el panorama político suizo.

A medida que fueron llegando inmigrantes, éstos fueron adquiriendo derechos. Se empezó a considerar la humanidad como un todo, como una unidad con un mismo destino, se empezó a tener una conciencia más global y se empezaron a erradicar las barreras sociales existentes.

En aquellos años empezó a surgir también el movimiento ecológico, que anunciaba los peligros que conllevaba para toda la humanidad el desarrollo técnico.

Es decir, ¿hubo una especie de cambio de mentalidad en la sociedad?

El cambio de mentalidad fue provocado por varios factores. La guerra de Vietnam hizo que se empezará a cuestionar el sistema de poder occidental. Lo mismo se puede decir de la carrera armamentística atómica. La gente se empezó a dar cuenta también de las grandes diferencias entre ricos y pobres. En países como Suiza, u otros estados industrializados, se empezó a tratar el tema de la pobreza. Se empezó a reivindicar que todo individuo tiene derecho a la participación, no sólo desde el punto de vista político, sino económico. Finalmente se reconoció que la naturaleza es un bien frágil y que hay que hacer todo lo posible por conservarla.

Seguro que como periodista estuvo muy involucrado en esos debates…

En aquellos momentos los debates en la opinión pública eran muy frecuentes, la visión global colisionaba con la amalgama de intereses individuales. Las presiones en los medios estaban a la orden del día. Por así decirlo, la fusión del National-Zeitung y las noticias de Basilea, en 1977, se debe en parte a esa presión. Los periódicos nacionales debían incluir más información local en sus páginas, sobre todo información local económica.

Sin embargo, las disputas entre la responsabilidad global y los intereses locales no se resolvieron hasta hoy.

¿Hay alguna solución en este sentido?

Lo primero que hay que hacer es reconocer el problema. Solucionar creo que no se podrá solucionar nunca. Está claro que también tenemos que velar por nuestros intereses, si queremos sobrevivir. Pero tendríamos que preocuparnos más por los problemas globales y sobre todo por la gente pobre que vive en nuestro país. Y eso sí que se puede lograr.

¿Qué cambió en el Basler Zeitung?

Con la fusión, la redacción se hizo más heterogénea. Se puede comparar a una gran coalición. Los miembros van desde la izquierda radical hasta la derecha radical. Desde siempre fue muy difícil encontrar una línea unitaria. Además, en relación con todo esto, hay que advertir que desde los años sesenta la investigación, la búsqueda de datos, ha aumentado enormemente. Llegó un momento en el que los hechos eran más importantes que las opiniones. Y en eso, todas las ideologías estaban de acuerdo.

En los años cincuenta los periódicos en la región de Basilea eran mucho más delgados y tenían mucho más comentario. Antes los periódicos estaban estrechamente ligados a los partidos políticos. En los años sesenta, en cambio, se produjo la separación, y eso facilitó la inclusión de hechos y datos que no estaban relacionados con el partido político respectivo.

¿Qué nos puede decir de las presiones económicas?

Se puede decir que la dependencia de los periódicos con respecto a los empresarios ha aumentado. Los diarios dependen cada vez más del capital, si quieren permitirse el lujo de tener las nuevas tecnologías de impresión. Esto seguro que acorta el margen de maniobra. Pero, por suerte, los periódicos hoy se entienden como foros en los que se intentan incluir todas las opiniones, incluso las de las minorías. Esto lleva consigo la oportunidad de leer puntos de vista que son desoídos y combatidos por los responsables políticos y económicos que dirigen la sociedad.

El pluralismo ofrece la posibilidad de escuchar voces disidentes.

¿Por qué no existe un periódico nacional en Suiza?

Eso se debe a la estructura federal de nuestro país. La vida política ocurra en gran parte en los municipios y cantones. Es ahí dónde pueden intervenir políticamente los ciudadanos. Es por eso que las páginas locales de los periódicos tienen gran peso. Lo que pasa es que hoy en día muchas de las decisiones que se determinan en el ámbito local, o incluso nacional, vienen dadas por las infraestructuras de poder globales. La oleada de terrorismo es en parte una respuesta a este proceso, y con esto no estoy justificándolo. Pero es necesario que, partiendo desde los derechos humanos, nos preocupemos más por las problemáticas globales.

Hoy en día las contradicciones aumentan cada vez más, aumenta también la explotación del medio ambiente. ¿Cómo ve el futuro?

Hay un desequilibrio en el poder. Sobre todo los Estados Unidos y sus dirigentes tienen demasiado peso. Contra esto se crearon recientemente las organizaciones no gubernamentales que se han reunido en estos últimos años en Porto Alegre, en Brasil. En los talleres de estos encuentros se establecieron conceptos para crear una globalización alternativa. Todo este movimiento ofrece gran esperanza. A decir verdad, veo con optimismo el futuro.

Con la introducción en las redacciones del ordenador cambió enormemente el método de trabajo de los periodistas. ¿Cómo se adaptó al cambio?

Todos nosotros tuvimos que familiarizarnos con las reglas que impone la pantalla. Incluso los más profesionales tuvieron que ser otra vez aprendices. La gran revolución llegó con Internet, ya que ahora se puede llegar fácilmente a hechos que antes necesitaban de una gran investigación. Pese a los inconvenientes que trae consigo, el Internet realiza una función liberal básica para el desarrollo de la democracia. Por eso  es muy importante que los pueblos del tercer mundo tengan acceso a la Red.