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Thomas Kessler, delegado de asuntos migratorios y de integración del

Cantón Basilea-Ciudad.

El modelo de integración:

primeras experiencias

Entrevista con Thomas Kessler

Han pasado tres años desde que se reformuló la política de migración de Basilea. La nueva política siempre estuvo, con la determinación de objetivos, las reformas institucionales y las cuestiones derivadas de la vida cotidiana, en la orden del día del Cantón Basilea.

Los cambios en Basilea, además, también tienen su importancia en la política general de migración e integración de todo Suiza. Las nuevas perspectivas en la búsqueda de soluciones y la nueva reglamentación trajeron debates en Berna y en los otros cantones. También allí se utiliza cada vez más el modelo de Basilea.

snc

entrevista: sevim civil

español: miguel otero

foto: mehmet gürz

snc: Señor Kessler, en el programa de gobierno 1997-2000, el Consejo de Gobierno del Cantón Basel-Stadt (Basilea Ciudad) le dio prioridad a la política de integración. Se ha creado un modelo y un plan de actuaciones con claras estructuras de coordinación. La migración se define como parte importante de la política del Cantón.

La vieja “política de extranjería”, con todas sus deficiencias, se ha puesto patas arriba y se le ha dado un trato especial al potencial cultural, de fuerza de trabajo e ideas de la población inmigrante.

Desde su posición actual, ¿dónde ve usted las mejoras y dónde no?

Thomas Kessler: Lo más importante es que se siga manteniendo la alta prioridad que le dio el Gobierno al tema. En el plan político del Gobierno 2002-2005, la integración pertenece a las cuatro temáticas más importantes. Con esta predisposición del Gobierno, nos va a resultar fácil, con la ayuda del Estado, llevar a cabo el modelo y el plan de actuaciones. Esto es en sí lo positivo. Podemos cumplir el plan. Al mismo tiempo, también, vemos lo que queda por hacer, dónde hay lagunas. A través del desarrollo del trabajo podemos localizar mejor esas deficiencias; que las tenemos en el cuidado durante todo el día de los niños y en la formación complementaria, sobre todo de las mujeres, que se trasladan con la familia para Basilea. Tenemos aún mucho que hacer. Así está la situación actual.

Un tercio de la población de Basilea está formada por inmigrantes y sus descendientes. En los últimos años hay cada vez más suizas y suizos que se van de Basilea. Sin embargo, el porcentaje de población inmigrante aumenta.. ¿Cómo se imagina el futuro de nuestra ciudad?

Esto parece hoy extraordinario, pero, si se analiza con detenimiento, es una constante muy antigua. La dinámica es siempre así en una ciudad. La ciudad es un lugar de migración, de in y emigración. Esta dinámica fue en Basilea más fuerte, tuvo su punto álgido hace cien años. Antes de la Primera Guerra Mundial hubo épocas, en las que la población de la ciudad cambiaba en dos años. Estadísticamente estos cambios se dieron por la in y emigración.

La dinámica hoy está determinada por el hecho de que la ciudad ha crecido tanto, que es tan grande como la región. Los domicilios de las personas que trabajan en la ciudad, pueden estar en el campo – o en Baselland (Basilea Rural), Alemania, Francia. El radio ha aumentado. Este fenómeno se puede observar en casi todas las grandes ciudades europeas. Hay una separación en la ciudad, por ejemplo cuando las familias jóvenes se van o cuando se buscan pisos más grandes, que se da en toda Europa y que afecta de la misma manera a los inmigrantes como a los suizos.

Las familias inmigrantes, que escalan socialmente, y que buscan un hogar más grande, se comportan igual que las familias suizas. El problema de Basilea es que no hay suficientes pisos para familias. Por eso el Gobierno lanzó el programa “5000 nuevos pisos para Basilea”, para que sobre todo las familias jóvenes no abandonen la ciudad. La dinámica de marcha y entrada es relativamente estable. Cada año son cerca de 1000 personas las que vienen y un poco más las que se van. Se van más porque la demanda de pisos sube todos los años. Y esto es un síntoma de bienestar.

El Consejo Nacional ha aprobado la revisión del derecho de ciudadanía. A partir de ahora, los niños de extranjeros de tercera generación se convertirán al nacer, con el consentimiento de sus padres, en ciudadanos suizos. Además, las solicitudes de nacionalidad ya no se pueden desestimar arbitrariamente. La revisión del derecho de ciudadanía va ahora al Consejo de los Estados. Si se aprobase la revisión, ¿Cómo sería la práctica de nacionalizaciones en Basilea?

La práctica de nacionalizaciones en Suiza es de cantón a cantón y de municipio a municipio muy distinta. El municipio ciudadano de Basilea ha tenido siempre una praxis muy liberal y ha reducido el proceso de tramitación enormemente en el tiempo.

El problema hasta ahora no era el tiempo de estancia en Suiza, es decir, el plazo de doce años, sino el largo procedimiento que llegaba hasta tres años. Este era el principal obstáculo de los interesados.

Me parece, que el recorte del proceso en Basilea, pero también en Berna, es más importante que la revisión del derecho de ciudadanía. La revisión cambia en Basilea sólo el tiempo mínimo que hay que estar en Suiza para poder presentar la solicitud de ciudadanía. Esta se reducirá para adultos de doce a ocho años.

Estas decisiones se toman en Basilea con mucho cuidado. De ahí que vea con muy buenos ojos la implantación del derecho a ir a juicio, para comprobar si se ha tomado una decisión arbitraria. En el departamento de ciudadanía no hemos tenido por ahora ninguna demanda. Aquí los clientes están contentos.

El Camtón Basel-Stadt ha abierto una oficina cantonal del ciudadano para discriminaciones racistas. De esta forma, quiere llevar a cabo una política de integración abierta. ¿Desde cuando existe esta oficina y cuáles son las experiencias?

Esa oficina pertenece a mi área y pretende, en un ámbito paralelo al de la integración, ayudar en contra de la discriminación. El Gobierno implantó esta oficina hace dos años, después de un requerimiento de la Comisión Federal contra el Racismo, para, a través de una oficina del ciudadano, localizar, asesorar y erradicar sistemáticamente todos los indicios de discriminación.

Entre la oficina ombud, la de asesoramiento y las denuncias por infracciones existe en la Ley Antirracista un espacio vacío para la discriminación sutil, y esta oficina cubre también esa laguna. Es decir, por ejemplo, cuando en la concesión de vivienda, en el puesto de trabajo o en el tiempo libre se discrimina sutilmente a la gente y no de manera frontal. En estos casos se puede acudir a una oficina de asesoramiento o a nosotros.

Con este método podemos saber de manera sistemática cómo está el ambiente en la población, qué temas están candentes y cuáles son más espinosos. De esta forma, tenemos más o menos un seguimiento de las problemáticas de la discriminación.

La integración se ha convertido en una misión común entre Estado, cantones y municipios. Hacen falta objetivos comunes, claridad en las prioridades y una extensa colaboración. ¿Qué posición ocupa el Cantón Basel-Stadt en esta colaboración?

Tenemos la ventaja de que somos un estado-ciudad. Al ser una ciudad, podemos actuar con dinamismo y en pequeño espacio. Al mismo tiempo, tenemos la condición de cantón. Es decir, podemos negociar directamente con el Gobierno central. Además tenemos unas muy buenas relaciones con el Cantón Baselland (Basilea Rural) y el Consejo Federal.

De esta forma, adquirimos el papel de vanguardia, o el papel de mediadores, cuando hay conflictos entre el Gobierno central y/o los cantones conservadores. Tenemos un lugar preferente en la coordinación. Esto se debe también, a que en nuestro cantón estas estructuras están presentes desde hace tiempo.

Tenemos una coordinación muy eficiente. Muchos cantones, pero también muchos estados federales de Alemania y Austria están muy interesados en nuestro concepto.

¿Tiene que Suiza, en cuestiones de política de extranjería, alcanzar las medidas de la Unión Europea o seguir su propio camino? ¿Qué opina usted, cuál es su posición?

La Unión Europea, en principio, está sólo en las nacionalizaciones, por delante. Ya que en la mayoría de los países de la Unión Europea los plazos mínimos de estancia son más reducidos, y el proceso es un acto administrativo. En política de integración, a nivel general, la Unión Europea es muy heterogénea. Tiene conceptos muy modernos, pero también muy conservadores. En estos momento vemos como en Holanda o Dinamarca se ha pasado de un modelo liberal a un modelo restrictivo. La UE está muy desunida. Por eso creo que Suiza debe seguir su propio camino. El primer paso se dio ahora con el artículo 25 de la Ley de Extranjería. Lo importante es que la política de integración se desarrolle de forma rápida, pero también de una forma realista.

Los temas más importantes de la integración son la política de familia, la social y la de formación. Estos temas son más importantes que las cuestiones entorno a la integración y tienen que tener más peso. Suiza, por ejemplo, no tiene una política de familia coherente. Si analizamos bien el problema, podemos observar, que la política familiar es más importante que la de integración. Con una política de familia buena, se solucionarían muchos problemas, puesto que los padres se integrarían antes, los hijos tendrían asistencia todo el día, los padres podrían trabajar los dos y la integración social se llevaría a cabo perfectamente en dos lenguas. Una política de integración dinámica, ayuda a ver los puntos débiles en otros apartados políticos. Esto es lo interesante.

¿Cómo se va a llevar a la práctica cotidiana el modelo de integración?

La meta está en conseguir que la integración sea algo normal en el día a día. Se necesita una dinámica para conseguir esa normalidad. La integración en el día a día sería el saludo amistoso, la hospitalidad, la comunicación, que haya una ayuda para la familia, que la asistencia al parvulario comience a los tres o cuatro años, y no a los cinco. Todo esto debería ser cotidiano. Sólo así es fácil la integración y se comprende. Pero mientras no tengamos todas estas ofertas, hay que seguir discutiendo para eliminar los denominados déficits. Por ejemplo, que lleguen niños extranjeros a preescolar sin saber alemán. Este es un déficit clásico, que es muy problemático, pero que no tendría por que darse.

Le doy las gracias por la conversación y le deseo mucho éxito en su difícil trabajo.

Han sido preguntas interesantes, que han tocado puntos clave.