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Entrevista con Thomas Kessler, delegado de Asuntos

Migratorios y de Integración del Cantón Basilea-Ciudad

"Los Cantones de Basilea van a tener

una ley para la integración"

Ha pasado cerca de un año desde que hablamos por última vez con Thomas Kessler, y éste nos explicaba las políticas de integración del Cantón Basilea-Ciudad para el futuro. En snc hemos pensado que era el momento de llamar de nuevo a su puerta y que nos contase cómo está evolucionando el programa, cuáles son los pasos a seguir y cómo valora él la mayor representación en el poder de la derecha después de las últimas elecciones al Consejo Federal.

snc

entrevista y foto: sevim civil

español: miguel otero

snc: El modelo de integración de Basilea, y su correspondiente concepto de desarrollo, se presentaron al público el 10 de septiembre de 1999. Desde aquella fecha han pasado más de cuatro años y ahora estamos en el quinto. ¿Han podido cumplir con el plan?

Thomas Kessler: Revisamos los avances con detenimiento y estamos cumpliendo con los plazos. Las metas que se establecieron y el concepto de desarrollo ligado a ellas se están materializando sistemáticamente. Una de las cosas que se pueden decir por el momento es que estamos cumpliendo con el plan. La política de integración está asentada, se han puesto en marcha los proyectos y se ha institucionalizado la coordinación con el Cantón Basilea-Rural y el Gobierno central. Después de evaluar el programa, todavía este año, se van a repasar y afianzar aún más los proyectos.

¿Cómo va a continuar el modelo de integración?

Ya se han desarrollado los puntos primordiales del modelo, como son el fomento de la lengua, la mejora de los barrios, la información, la mediación etc. Esto nos lleva a que este año nos centremos en crear una ley cantonal para la integración. De esta forma, el modelo de integración alcanza el nivel político más alto.

El modelo de integración de cinco años ha sido una buena base. La definición del modelo integracional sigue siendo, en cualquier proyecto que se presente, esencial para alcanzar el éxito. Es decir, la pregunta estaría en: ¿tiene más oportunidades y alcanza más competencias y autonomía la persona que acude a cursos de alemán?

El trabajo que hemos realizado ha llegado a tal punto que estamos pidiendo a las Autoridades una ley de integración en los dos Parlamentos, tanto en el de Basilea-Ciudad como en el de la Rural.

Las Autoridades están ahora obligadas a presentar su propia propuesta, nosotros ya redactamos la nuestra, y esperamos concretarla en colaboración con las Autoridades del Cantón Basilea-Rural. Antes de que acabe el año, los dos Gobiernos cantonales deberían presentar la ley a sus respectivos Parlamentos. Este es el segundo paso del modelo de integración, el que hace que las políticas se conviertan en ley y así crear una base sólida. Si conseguimos esto, seríamos los primeros en Suiza con una ley moderna.

En Neuchatel y Ginebra ya tienen una ley de este tipo, pero allí se trata más la organización. La ley que proponemos nosotros iría más allá, trataría los pilares básicos, los campos de actuación, la integración y estaría regulada por los Gobiernos. Nos centraríamos más en los contenidos que en la organización.

¿Hay ideas nuevas en cuanto a proyectos?

Reforzaremos nuestro trabajo en Basilea. Vamos a intensificar los proyectos, sobre todo en los barrios. Las campañas de información se acercarán más a los ciudadanos, es decir, tenemos pensado organizar más eventos en los clubs sociales y en los barrios.

Queremos tener también mayor presencia en las asociaciones de inmigrantes. Se han planificado más proyectos para la población turca y curda, ya que los progresos que se están produciendo en Turquía tienen repercusiones positivas aquí y hay cada vez más gente involucrada en la integración y menos en reflejar la situación política del país de origen. En este sentido, nosotros estamos siendo muy cooperativos, realizamos proyectos para toda la población turca, pero también hay proyectos concretos para la comunidad curda.

Hasta ahora se había utilizado para la población turca sólo el idioma turco. No se habían tocado las lenguas minoritarias, ya que en Turquía se hablan 39 idiomas diferentes. Nosotros tenemos como principio utilizar el idioma estatal, y sólo lo alteramos en casos concretos, como es éste de la población curda.

Nuestra meta es lograr una integración a nivel individual. Si se da el caso de que alguien no hace uso de nuestros servicios, como por ejemplo las oficinas de asesoramiento de la GGG u otras instituciones, entonces analizamos la situación detenidamente, hasta que llegamos al fondo del problema.

En el caso de la comunidad curda, por cuestiones políticas y culturales, hay muchas veces cierto recelo en confiar en las instituciones que financiamos. Éste es un problema que abordamos en serio tratando de mejorar los servicios, como por ejemplo ofrecer asesoramiento en curdo. En estos casos se trata de realizar un paso a mayores. Vamos a empezar a apoyar proyectos que expliquen la política suiza en curdo y en alemán, así como se hace con la comunidad tamil, ya que los tamiles tienen los mismos problemas en su país de origen que los curdos.

¿Cómo valora las últimas elecciones al Consejo Federal?

La situación en el Gobierno central es muy difícil, ya que hay muchas fuerzas políticas involucradas en el poder. Lo que ha quedado claro después de las elecciones es que va a haber un cambio de rumbo, lo que no se sabe aún es que dirección va a tomar. Ser más benévolos con la economía parece que significa tener un mercado laboral más abierto, mayor libertad. Sin embargo, la economía misma tiene tendencias opuestas, mientras unos piden más libertad en el mercado, otros reclaman mayor protección.

La persona de Blocher encarna las dos corrientes. Su compañía trabaja a nivel internacional y depende de una regulación muy liberal, mientras que, por otra parte, los que votaron por él piensan totalmente al contrario, mucho más a nivel nacional, conservador, a la defensiva, oponiéndose a la globalización. Éstos son los que piden mayor protección y más subvenciones para los agricultores y las carreteras. Aquí chocan diferentes intereses en una persona, en un partido que, con los socialdemocrátas, ha sido el más votado. Es muy difícil saber hacia qué lado se va a inclinar la balanza del poder. No se trata de la lucha tradicional entre izquierda y derecha, más bien se trata de internacionalismo, posturas ofensivas, globalización, por un lado, y por el otro, posturas defensivas y barreras nacionales.