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Toni Frisch, el delegado para la Ayuda Humanitaria de Suiza y máximo responsable del SKH

Conferencia internacional sobre catástrofes naturales en Managua

Prevención y previsión – las prioridades de Suiza

 

Del 9 al 11 de noviembre se reunirán en Nicaragua muchos expertos en prevención de catástrofes naturales. Toni Frisch, el delegado para la Ayuda Humanitaria de Suiza y máximo responsable del SKH, nos ha concedido unos minutos para hacerle unas cuantas preguntas sobre el tema.

DEZA-Entrevista / Foto: snc

snc-español: Miguel Otero

Señor Toni Frisch, el reciente terremoto en Pakistán y los huracanes y los desprendimientos en Centro América se han cobrado decenas de miles de vidas y otros muchos millones se han quedado sin casa. Estas tragedias nos han vuelto enseñar que la naturaleza puede ser muy violenta. ¿Qué se puede hacer para aminorar el sufrimiento de las poblaciones afectadas?

Aunque hoy no haya más terremotos que antes, parece que tenemos la impresión que se cobran más vidas. En relación a las tempestades tropicales, Stan y luego Wilma y Alpha nos han dejado una sensación de que se están produciendo más huracanes y con mayor intensidad. Esto hay que demostrarlo aún científicamente. Lo que está claro es que las consecuencias de las catástrofes naturales parecen ahora más visibles y perceptibles que en el pasado. Los daños son mayores porque las zonas afectadas están más pobladas. Por falta de alternativas se ha construido en zonas que no son las más adecuadas, como en las laderas de los ríos. Hace 30 o 40 años las inundaciones casi no provocaban daños, hoy, en cambio, esta circunstancia es muy habitual.

En cuanto a la prevención de los terremotos, lo importante es endurecer las normativas de construcción de los edificios. Y eso también es válido para los huracanes. Hay que construir edificios que puedan soportar temporales de este tipo. Eso se puede hacer, pero es caro. Los costes en este ámbito serían mayores que para la prevención de terremotos.

Del 9 al 11 de noviembre habrá una conferencia internacional en Managua sobre estas temáticas donde se reunirán 150 expertos de todo el mundo. ¿Cuáles son los objetivos de esta conferencia?

Más que nada se trata de juntar a los representantes de las administraciones, los organismos locales y los expertos en catástrofes naturales para hablar de la prevención y previsión (Prevention y Preparedness, P&P, en inglés) de las catástrofes naturales. Es una buena oportunidad para intercambiar experiencias y analizar los trabajos que se han venido realizando en Centro América en los últimos años. Todo el mundo sabe que esta región está muy afectada por catástrofes naturales y los últimos huracanes han vuelto a confirmar la regla.

Queremos tener una conferencia centrada en las exigencias del trabajo de campo. La opinión pública y los afectados tienen que entender también de qué se trata todo esto.

¿Por qué esta Suiza en esta conferencia y qué papel desarrolla?

Para la Ayuda Humanitaria de Suiza, el trabajo de "Prevention y Preparedness" ya empezó hace 20 años en Colombia. Suiza tiene mucha experiencia en estos temas. Al igual que los países centroamericanos, Suiza puede transmitir muchos conocimientos a otros países. El papel de la Dirección para Desarrollo y Cooperación (DEZA) no es sólo el de financiar proyectos, también está el objetivo de impulsar la iniciativa del P&P a nivel global. Va a haber muchos representantes y expertos de Naciones Unidas en la conferencia.

¿Podría darnos ejemplos concretos del programa "Prevention & Preparedness"?

Un buen ejemplo es Colombia. Hace veinte años expertos de Suiza y Colombia crearon una red de observación para la actividad sísmica. En pocos años se logró crear mapas con las zonas de riesgo para planificar mejor el espacio. En base a esas observaciones también se reformularon las normativas de construcción. Así se pudieron proteger varios edificios públicos, como hospitales y estaciones de telecomunicación.

Otro ejemplo sería Turquía. En cooperación con las autoridades locales afectadas, se creó una red de voluntarios que se conoce como el "Neighborhood Disaster Assistance Program" (Programa de vecindario para asistencia en desastres). Por ahora ya se han instruido 2.000 personas para que puedan entrar en acción en los vecindarios, inmediatamente después de que se produzca un terremoto.

Por un lado se trata de prevenir las catástrofes y, por otro, estos programas ayudan a reaccionar con celeridad en el caso de una catástrofe. Un terremoto no se puede evitar, pero sí que se pueden aminorar los daños.

¿Se puede extrapolar esta idea de la prevención y la previsión también a otras catástrofes naturales?

Por supuesto que sí. Pongamos a Sri Lanka como ejemplo. Después del tsunami, el Estado suizo, en colaboración con ciertas organizaciones humanitarias y la cadena solidaria, empezó las labores de reconstrucción de varios edificios escolares. Se trataba de dos escuelas que fueron destruidas por las inundaciones. El nuevo proyecto es ahora un edificio más grande que se va a construir sobre una colina de diez metros de altura. A partir de ahora la escuela y los niños estarán a salvo de las inundaciones. Éste es un proyecto concreto y visible, con unos efectos inmediatos.

Suiza puede que lleve activa en este campo veinte años, ¿pero no cree que la comunidad internacional podría hacer más?

La respuesta es claramente sí. Pero también hay que decir que vamos por buen camino. Durante la década de los noventa, que fue la década de las Naciones Unidas para aminorar las consecuencias de las catástrofes naturales, se sensibilizó muchísimo a la gente. En muchos países se crearon nuevas estructuras (en Suiza, por ejemplo, surgió PLANAT, la Plataforma Nacional para Peligros Naturales). El mayor obstáculo son los recursos económicos. Nosotros, desde la Ayuda Humanitaria de Suiza, esperamos destinar en el futuro el 10% de nuestro presupuesto a los programas de P&P.

Para los países en vías de desarrollo todo esto es más difícil. Ahí la mayoría de los recursos van destinados a alimentar a la población o a crear puestos de trabajo. No es realista esperar de ellos que en los próximos diez o veinte años dediquen parte de su presupuesto público a programas de prevención y previsión.

En un mundo de prevención y previsión óptimas, ¿sería posible que ya no hiciesen falta equipos de salvamento como los de la cadena solidaria?

No, por el momento eso es impensable. Hasta que todo el mundo esté bien preparado para las catástrofes van a pasar por lo menos 100 años. Y dudo de que algún día todas las personas de la tierra estén perfectamente protegidas ante las adversidades de la naturaleza. Siempre va a haber lagunas que van a tener que ser cubiertas con equipos de emergencia. Además esos equipos internaciones de rescate y emergencia adquieren su conocimiento y su experiencia de lugares afectados. Suiza es un país muy respetado en este ámbito porque atesora una gran experiencia. No, ¡yo creo que hay cadena solidaria para rato!