Valon Behrami: el futbolista suizo que llegó del Kosovo

La selección de fútbol de Suiza ha llegado al mundial, entre otras cosas, gracias al aporte de inmigrantes como Valon Behrami. En 1990 la familia Behrami pidió asilo en Suiza para encontrar seguridad y trabajo. Esa decisión fue un golpe de suerte para Suiza y un mal augurio para la región del Kosovo.

Behrami llegó, corrió y marcó. En el partido decisivo entre las selecciones de fútbol de Suiza y Turquía para la clasificación al mundial, tres minutos después de entrar en el terreno de juego, Valon Behrami marcó el 2 a 0 decisivo que dio la clasificación al combinado helvético. Desde aquel día, Valon es la nueva estrella del fútbol suizo.

Pero quién diría que Valon iba a convertirse en el ídolo de la selección de fútbol de Suiza cuando en 1990, con tan sólo cinco años de edad y acompañado por su padre Ragip y su madre Halime, llegó a suelo helvético como un refugiado más que escapaba de los horrores de la región serbia del Kosovo.

Un poco antes de la llegada de Valon a Suiza, la situación política y económica en su ciudad natal del norte de Kosovo Mitrovica era tan inestable que sus padres perdieron sus puestos de trabajo. La madre dejó de ser secretaria y el padre dejó de ser un encargado de la empresa de plástico Koplast. Para brindar un mejor futuro a sus niños, la pareja decidió hacer sus maletas e intentar mejor suerte en la Confederación Helvética.

La solicitud de asilo fue rechazada en numerosas ocasiones durante cuatro largos años, pero por lo menos los niños ya iban al colegio y tenían mucho éxito en las asociaciones deportivas del Ticino. De repente, llegó un golpe de suerte. Durante una de las cenas del club de Valon, los padres conocieron al que por aquel entonces era el director de Justicia del Ticino, Alex Pedrazzini, que justamente tenía un hijo que jugaba en el mismo equipo que Valon.

Pedrazzini se dio cuenta de cuánto estaban sufriendo los hijos de la familia por los constantes rechazos de la solicitud de asilo y empezó a interceder por ellos. Su ayuda fue todo un éxito. Gracias a su apoyo y a la colaboración del abogado, las autoridades competentes, las comisiones de extranjería de Bellinzona y el entorno escolar y laboral de la familia, los Behrami obtuvieron el permiso de estancia en Suiza en 1998.

El compromiso con los jóvenes

La madre de Valon Behrami recuerda aún hoy que para su hijo el pasatiempo preferido ha sido siempre correr. "Nunca se cansaba. Hasta hoy no puede quedarse quieto ni un minuto. Necesita siempre un balón entre sus piernas", comenta la madre.

Pero no todos los jóvenes inmigrantes han tenido la misma suerte que Valon. No todos han contado con la fortuna de que su familia haya sido aceptada en Suiza y de que se hayan podido desarrollar deportivamente en el momento y el lugar adecuados. ¿Cuántas familias que han pedido asilo en Suiza han sido rechazadas por las autoridades helvéticas?

La mayoría de los jóvenes que abandonan su país para buscar fortuna en el extranjero lo hacen porque en sus ciudades no hay perspectivas de futuro, no hay posibilidades de progreso y en muchos casos el entorno socioeconómico está caracterizado por la violencia y las guerras.

Justamente ése ha sido el panorama de la región serbia del Kosovo en los años 90 y por eso la Confederación Helvética se ha convertido en uno de los socios más importantes del Kosovo para mejorar las condiciones de vida y de trabajo en la región. El Estado suizo está aportando su ayuda para avanzar en la estabilidad política, en el desarrollo social y económico, en el fortalecimiento de las autoridades locales y la sociedad civil y en la integración regional.

Inmigrantes de Serbia y Montenegro (incluyendo el Kosovo): Total de solicitudes de asilo presentadas en Suiza

En los años 1998 y 1999 se produce un aumento masivo en las solicitudes por la guerra en el Kosovo

Para reconstruir una región es imprescindible que los jóvenes tengan oportunidades de estudio y de trabajo. En este sentido, la DEZA ofrece, por ejemplo, cursos de formación para el sector de la administración pública en el Kosovo. El reto es que el potencial económico, social y deportivo de los jóvenes no se pierda por la inmigración, sino que vaya destinado al desarrollo de la región. Un buen síntoma hacia esa meta es que el número de solicitudes de asilo de refugiados procedentes del Kosovo se ha reducido considerablemente en los últimos años.

Para Valon Behrami Suiza se ha convertido en su nueva patria, pero sus lazos con el Kosovo siguen siendo muy fuertes. Cuando Valon salga al campo de juego con la selección suiza en el mundial de Alemania, los familiares suyos del Kosovo van a vibrar como nunca con su participación.

Suiza está presente de manera activa en el Kosovo desde que empezó la guerra entre 1998 y 1999. Primero la ayuda era humanitaria, después se concretó en programas de retorno para los refugiados y ahora se ha ampliado con proyectos de reconstrucción y desarrollo.

Fuente: Dirección para Desarrollo y Cooperación (DEZA)

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miguel otero

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