Los acontecimientos más

destacados de Suiza bajo la

lupa.

snc investiga para que usted

esté mejor informado.

snc-reportajes >>>

 

 

foto: snc - nuriye polat

El 28% de las personas que residen

en Suiza tenían una nacionalidad

extranjera cuando nacieron

Cerca del 28% de los residentes en Suiza pertenecían a una nacionalidad extranjera en el momento de su nacimiento y de éstos uno de cada cuatro (576.000 personas) ha adquirido a lo largo de su vida la nacionalidad helvética. De los 350.000 extranjeros nacidos en Suiza, 32.500 son niños menores de 15 años e hijos de extranjeros, lo que se conoce como la tercera generación de inmigrantes. El estatus socio-profesional de los inmigrantes viene determinado por el lugar de procedencia del individuo. Las personas de la Europa meridional y de los Balcanes siguen viviendo en una unidad familiar con niños, mientras que los inmigrantes provenientes de Alemania o Francia suelen ser personas solteras que viven solas. Éstos son los resultados que emanan del análisis sobre el censo de 2002 que ha desarrollado, bajo encargo de la Oficina Federal de Estadística, el Foro Suizo para Estudios de Migración y Población, en el que se saca balance de la situación de los inmigrantes en el país y se intenta vislumbrar las características de la integración. Por otra parte, el estudio ha servido también para actualizar los datos sobre población de origen extranjero residente en Suiza.

snc español:

miguel otero

La presunción generalizada de que el 20,5% (según el censo de 2000, un millón y medio de personas) de la población residente en Suiza es de origen extranjero no se ciñe realmente a lo que es la realidad del país. Para hacerse una idea de la evolución de los procesos migratorios en Suiza hay que tener en cuenta también los cerca de 526.700 ciudadanos que en el momento de su nacimiento tenían alguna nacionalidad foránea y a lo largo de su vida han adquirido el pasaporte de la Confederación. Cerca del 9% de los pasaportes se han expedido mediante un proceso de nacionalización, de ahí que el porcentaje de residentes que a la hora de nacer eran extranjeros ascienda a un 27,9%.

El censo poblacional emitido en el 2000 dice que hay 350.000 ciudadanos extranjeros que nacieron en Suiza, y de estos 32.500 son niños y niñas menores de 15 años que tienen por lo menos uno de sus padres que ha nacido en Suiza. Estos niños, según la definición oficial, son inmigrantes de tercera generación, y cada año se suman 2.500 más a este grupo. Sin embargo, estos números están levemente por debajo de la cantidad de niños que tendrían derecho a obtener la nacionalidad helvética en el caso de que se apruebe en la consulta popular de septiembre la propuesta de ley para facilitar la nacionalización de la tercera generación de inmigrantes.

El porcentaje de extranjeros es muy diferente según el Cantón

La presencia de residentes extranjeros es muy dispar si se analizan las poblaciones de los Cantones. En el Cantón Ginebra, por ejemplo, el 52% de los ciudadanos era extranjero a la hora de nacer, y en los Cantones del Waadt, Ticino y Basilea-Ciudad los porcentajes van desde el 35% hasta el 39%. La cosa cambia, sin embargo, en Cantones como Uri, Appenzell Innerrhoden y Nidwalden, donde la población inmigrante ronda el 15%. El porcentaje de nacionalizaciones es también un buen indicador de la afluencia de inmigrantes y de las políticas del Cantón para con los extranjeros. No es de extrañar entonces que en los Cantones de Ginebra, Basilea-Ciudad y el Ticino el 10% de las nuevas emisiones de pasaportes recaigan en nacionalizaciones, mientras en el Uri y Appenzell Innerhoden esa cifra sólo llegue al 3%. Por otra parte, la proporción de niños inmigrantes de tercera generación sólo excede en los Cantones de Solothurn (3,5%), Aaargau y Thurgau (3,2%) el 3%. Lo que quiere decir que la nueva ley de nacionalizaciones tendrá poca influencia en el reparto poblacional según nacionalidades.

Las nacionalizaciones como instrumento de integración

Alrededor del 30% de las personas que adquieren la ciudadanía suiza ha nacido en este país y ha ido aquí a la escuela. Las personas que se nacionalizan son predominantemente femeninas (un 64%), de edad avanzada, y en principio, desde el punto de vista profesional y sociocultural, están perfectamente integradas en la sociedad. Este grupo poblacional comprende no sólo aquellas personas que han solicitado la ciudadanía helvética, sino que también engloba a todos los individuos que adquirieron la nacionalidad por matrimonio o por adopción. En cualquier caso, estas personas han podido mantener su primera nacionalidad. Cerca de 69.900 individuos tienen la doble nacionalidad suizo-italiana, 30.500 la suizo-francesa, 23.300 la suizo-alemana y otros 9.000 la suizo-turca. Por primera vez también se han obtenido datos sobre la religión y la lengua madre de los nacionalizados. El 87% de ellos declaran que la lengua que utilizan habitualmente es una de las cuatro lenguas oficiales que hay en el país y cerca del 90% usa alguna de esas lenguas en el entorno familiar. En relación a la religión, un alto porcentaje de los nacionalizados se confiesa católico (47%), mientras 24.000 personas (5%) se declaran musulmanas y 21.000 (4%) cristiano-ortodoxas.

La lengua como indicador de integración

El censo de 2000 presenta una gran diversidad socio-cultural en Suiza. Pese a todo, de generación a generación se pueden notar grandes cambios en el idioma que se utiliza cotidianamente. De los extranjeros que nacieron fuera de Suiza y llegaron a nuestro país por su propio pie, entre un 58%, y hasta un 88%, confiesa utilizar en el día a día un idioma diferente a los cuatro oficiales. Por otra parte, el 80% de lo hijos de inmigrantes españoles que nacieron en Suiza declaran que utilizan como idioma principal una de las lenguas del país, y así también lo hace el 69% de los niños portugueses, el 65% de los turcos y el 58% de los hijos de los inmigrantes de la ex Yugoslavia. Las diferencias más significativas se encuentran en la comunidad española, mientras los hijos se desenvuelven sin problemas en las lenguas oficiales de Suiza, los padres siguen aferrándose al español.

Las unidades familiares extranjeras son más numerosas

El análisis de las estructuras familiares es de vital importancia para entender la temática de la inmigración, ya que la familia tiene un papel trascendente en la integración -por ejemplo, en estimular a los niños a ir a la escuela- pero también en la transmisión de la propia cultura. En este sentido llama la atención que los inmigrantes de la Europa meridional y de los Balcanes sigan viviendo bajo estructuras familiares "tradicionales", en las que el matrimonio vive con uno o varios hijos. El 60% de los hogares de la ex Yugoslavia, el 58% de los turcos y el 51% de los portugueses consisten en una pareja de casados con uno o varios hijos. A pesar de que en un primer momento, debido a la inmigración, las familias se separan, o por lo menos están separadas hasta que se presenta la posibilidad de la reunificación, las unidades familiares extranjeras formadas por un solo individuo son mucho menos frecuentes que en las personas de nacionalidad suiza. La excepción la ponen sólo los inmigrantes de Francia y Alemania, que suelen vivir más en solitario. Cerca del 27% de los alemanes residentes en Suiza, y el 24% de los galos, viven solos, en comparación con el 6% de los ciudadanos turcos o el 4,5% de los de la ex Yugoslavia.

El año 2004 ha destacado porque el debate sobre la inmigración ha llegado prácticamente a su clímax. No hay que olvidarse que este año han aparecido los primeros datos significativos sobre población extranjera, se ha aprobado la nueva Ley de Extranjería en las Cámaras Federales, se ha revisado la Ley de Asilo y en septiembre habrá la consulta popular sobre los procesos ordinarios de nacionalización y sobre facilitar la nacionalización para los jóvenes extranjeros de segunda y tercera generación. El debate ha dejado claro que es imprescindible tener información rigurosa sobre los procesos migratorios, el estilo de vida de los extranjeros y los modelos de integración para poder abordar el tema.

Gracias a los resultados estadísticos que se ofrecen cada diez años parece que esa información está al alcance de la mano. Los números no sólo ofrecen las cifras de inmigrantes, sino también datos sobre la proporción de inmigrantes, las condiciones de vida de los mismos, los idiomas que utilizan en la familia y en el trabajo, así como la inclinación religiosa y el estilo de vida que tienen. El análisis además proporciona datos sobre las características demográficas y socioeconómicas de las distintas comunidades extranjeras, que están separadas por país de de origen y lugar de nacimiento o nacionalidad.

Gracias al último censo sabemos además cuántos niños menores de 15 años pertenecen a la tercera generación de inmigrantes, es decir, tienen un padre que nació en este país. Una cifra levemente diferente a la que recoge la propuesta de ley para facilitar las nacionalizaciones de los jóvenes extranjeros, que considera aptos para la nacionalización no sólo a los hijos de aquellas personas que nacieron en el país, sino también a lo hijos de aquellas que por lo menos han absuelto cinco años de su formación obligatoria en Suiza. El concepto de tercera generación es más estricto de esta forma en el censo que en la propuesta federal que se decidirá en septiembre. Si se tiene en cuenta la definición federal, hay que sumar a todas las personas de tercera generación que comprende el censo, todas las otras que tienen un padre que ha ido aquí a la escuela. En este sentido hay que tener en cuenta también los 2.500 nuevos nacimientos que se producen al año, que en el caso de la definición federal llevaría la cifra anual de las personas que pueden adquirir potencialmente la ciudadanía suiza a 3.500 ó 4.000. En relación a este asunto, la Oficina Federal de Estadística, con la ayuda de distintas fuentes, y con la colaboración del IMES, está actualmente trabajando en la obtención de los datos definitivos.