|
El
Islam sigue siendo tema de discusión en la calle
En
Suiza se ha hecho costumbre criticar públicamente a los
musulmanes por sus creencias religiosas y sus hábitos
tradicionales. No hace falta más que traer a la memoria los días
previos al referéndum para las nacionalizaciones agilizadas de
los extranjeros de segunda y tercera generación para identificar
los miedos islamofóbicos de los círculos de la derecha. El SVP
(Schweizer Volkspartei) lanzó una campaña de carteles y anuncios
publicitarios muy agresiva, con repercusiones hasta el día de
hoy, que hizo que se pudiesen leer afirmaciones tales como:
"los musulmanes pronto serán mayoría" y "en el
2040 el porcentaje de musulmanes escalará hasta el 72%" en
los periódicos nacionales.
snc
investigación/ zafer sayar
snc
español: miguel otero
Con
la excusa de la celebración del ramadán, el tema Islam sigue en
la agenda de los medios de comunicación con problemáticas
impopulares como "la formación de imanes en las
universidades suizas" y "el uso del velo en los
supermercados Migros". Con esta tendencia cabe el peligro de
que la opinión pública asimile estos discursos y se encierre en
si misma en vez de acoger de manera positiva las diferencias
culturales.
No
cabe duda que la propaganda "anti-musulmana" ha influido
enormemente en los resultados electorales de la consulta popular
del 26 de septiembre de 2004 que pretendía establecer
nacionalizaciones más fáciles para las extranjeras y extranjeros
de segunda y tercera generación. Las exageraciones populistas
presentadas por los partidos de la derecha parece que han sido
interpretadas como verdades absolutas por parte de un alto
porcentaje de votantes. La cultura del miedo ha tenido su éxito,
temas que deberían ser analizados por expertos se abordan en los
diarios nacionales sin ningún tipo de rigor informativo y así
abundan los artículos de opinión de contenido cuestionable, pero
de gran influencia y persuasión mediática para el ciudadano de a
pie.
La
comunidad musulmana de Suiza, incluso en el mes de celebraciones
del ramadán (fiesta del ayuno), ha sido presentada en los medios
de comunicación en muchas ocasiones, sobre todo después de la
muerte de Theo Van Gogh en Holanda, como una fuente de problemas.
Tanto en los medios, como en las plataformas de discusión, se ha
discutido hasta la saciedad en los últimos tiempos la relación
del Islam con el terror y la democracia o la posibilidad de hacer
compatibles las tradiciones musulmanes con las sociedades
modernas.
Migros
y el uso del velo
Desde
que una mujer turca de fe musulmana, que trabajaba en la sección
de verduras de un supermercado Migros de Zurcí, le preguntó a su
jefe: "¿puedo llevar mi velo en el puesto de trabajo?"
el tema no ha dejado de aparecer en las tertulias del país. Los
grandes medios de comunicación nunca han disimulado su interés
por este asunto y así es que prácticamente todo el mundo ha dado
su opinión sobre la problemática.
Los
responsables de recursos humanos de Migros Zúrich se dieron
cuenta muy pronto de la sensibilidad del asunto y delegaron la
pregunta en la Cooperativa Federal de la Migros. Poco después,
los medios se enteraron de que Migros estaba realizando una
encuesta sobre el velo entre sus clientes y unos días más tarde
el director de personal de la Cooperativa Federal de la Migros
anunció que en esos momentos la cadena de supermercados se
encontraba en un momento de valoración profunda y que la decisión
final se presentaría en diciembre a los medios de comunicación.
Durante
ese tiempo de reflexión, en muchos círculos se discutió sobre dónde
y cuándo se debería poder vestir un velo en el puesto de
trabajo. Desde el ámbito político, jurídico y social se
presentaron opiniones divergentes, pero no hay que olvidar que el
tema ha servido también de instrumento para la propaganda
anti-extranjeros.
Migros
aprueba el velo
El
portavoz de Migros para los medios de comunicación, Eve Pfeiffer,
declaró el 16 de diciembre de 2004, en una rueda de prensa, que
la prohibición del velo iría en contra de la libertad de religión
y conciencia que disfruta la Confederación Helvética. Otro
responsable de Migros, Urs Naf, indicó además que la Ley del
Derecho al Trabajo no permitía discriminaciones en la formulación
de los contratos de trabajo y que la cadena respetaba las
diferencias culturales y de género existentes, con lo cual no se
opondría a la legislación vigente.
La
protección de las empleadas
Eve
Pfeiffer reconoció a su vez la responsabilidad de Migros en
relación a la seguridad de sus empleadas y empleados y prosiguió
su discurso con las siguientes palabras: "en este sentido,
las empleadas que trabajen de cara al público, y se vean acosadas
con descalificaciones racistas, siempre podrán pedir, según su
propio gusto, un cambio a un puesto en el que no tengan contacto
con los clientes o solicitar un traslado a otra filial de
Migros".
Por
otra parte, el jefe de personal de Migros, Urs Stolz, se ha
referido a los Sikhs y a los judíos como ejemplos de comunidades
que no han tenido problemas por su vestimenta y ha subrayado la
importancia de la tolerancia frente a otras culturas.
Del
Migros a los imanes
Migros
presentó su posición claramente ante la opinión pública e
incluso introdujo un artículo sobre el velo en sus bases
constitucionales, pero el tema Islam no se ha ido de las portadas
de los periódicos. "La formación de imanes en las
universidades suizas" es un asunto que debería ser tratado
por teólogos y pedagogos, pero con la atención que le prestan
los medios de comunicación el tema ha adquirido una enorme
popularidad y la discusión se ha desviado hacia otros cauces.
Al
principio se pretendía que los clérigos musulmanes tuviesen
ciertos conocimientos sobre la cultura, la historia, la lengua y
las tradiciones del país, pero ahora se trata el asunto desde una
perspectiva muy diferente. En los periódicos se puede leer:
"así se puede distanciar a los musulmanes del
terrorismo", con lo que la cobertura mediática se vuelve
mucho más sensacionalista y populista.
El
trabajo en la Universidad de Basilea
La
noticia apareció en el "NZZ am Sonntag", y en ella el
rector de la Universidad de Basilea, Ulrich Gäbler, anunciaba que
habían iniciado los trabajos de preparación para llevar a cabo
un proyecto centrado en la formación de imanes en la universidad.
El máximo responsable de la universidad de Basilea indicó que la
idea era posible y que en el futuro se iban a dar los primeros
pasos para llevarla a la práctica. Según él, pronto se hablaría
con la Academia Islámica para la Pedagogía de Religiones (IPRA,
siglas en alemán) y se recabaría información sobre las
experiencias que ha tenido la academia hasta el momento. En
Austria, por ejemplo, el Islam es una religión oficial desde 1979
y desde ese momento la IPRA ha fundado una academia especial para
la formación de los clérigos musulmanes.
De
todas formas, aunque Gäbler habló en todo momento de la
viabilidad del proyecto desde el punto de vista académico y científico,
pronto los medios de comunicación se encargaron de darle un toque
sensacionalista, pronto empezaron las interpretaciones y los
rumores que con contenidos erróneos o falsos pretendían
influenciar a la opinión pública. A personalidades relevantes,
desde el consejero federal, Moritz Leuenberger, hasta Agnell
Rickenmann, secretario general de la Conferencia de Obispos de
Suiza, no se les preguntaba sobre el tema en sí, sino sobre la
relación del tema con el "terrorismo islámico". Las
respuestas, luego, ya no se atenían a los contenidos mismos del
proyecto, sino que habían cambiado totalmente de contexto.
Al
final la opinión pública está convenida de que el proyecto del
rector Gäbler tiene como principal objetivo prevenir el
terrorismo fundamentalista. Creencia que no podía estar más
lejos de la realidad.
Los
pasos estratégicos del campo xenófobo
Que
el entorno racista y xenófobo utilice sobre todo a la comunidad
musulmana como cabeza de turco en su propaganda anti-extranjeros
parece ser una estrategia premeditada. Después de los atentados
terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas
de Nueva York, los partidos de la derecha no dudan en presentar
material xenófobo que liga el Islam con el terrorismo. Lo que
pasa es que muchas veces esa propaganda pierde toda su
credibilidad por sus generalizaciones o por que las medidas
legales que hay en Suiza en contra del racismo le paran los pies.
Lamentablemente
cada vez hay más casos de actos discriminatorios contra jóvenes
procedentes, sobre todo, de la ex Yugoslavia y Turquía. En la
discoteca Fame de Basilea, por ejemplo, ya se han dado casos en
los que no se le dejó entrar al local a un chico de Turquía por
su lugar de procedencia. La xenofobia llega hasta tal punto que en
el mismo local una portera de orígenes africanos se atrevió a
decirle a otro chico, también de rasgos africanos, que no podía
entrar en el establecimiento por culpa de su color de piel. El
local Nordstern también es otro ejemplo lamentable. Desde hace un
tiempo a esta parte, los jóvenes que tienen "pinta de ser
yugoslavos" no pueden entrar a bailar. Esta directriz ha sido
impuesta por el propio dueño del local que con este mensaje
racista no sólo pone en ridículo su nombre, sino que ofrece una
imagen muy negativa de la ciudad de Basilea.
Carteles,
artículos de opinión y anuncios electorales, es decir, todo
propaganda sin ningún tipo de rigor informativo, pueden ejercer
una gran influencia en los votantes. El mejor ejemplo lo ofreció
el SVP que con su campaña masiva de carteles y anuncios ha
inclinado a su favor los resultados de la consulta popular para la
nacionalización de los extranjeros de segunda y tercera generación
del 26 de septiembre de 2004..
|