El
ozono reduce la calidad de vida y debilita al ser humano. En el
caluroso verano de 2003 entre 130 y 300 personas murieron en Suiza
por la ola de calor y los altos niveles de ozono. El ozono se crea
cuando suben las temperaturas de los denominados dióxidos de
azufre y óxidos de nitrógeno, que a su vez derivan de la
contaminación producida por el tráfico y la industria.
Para
paliar este problema, el Bund (Gobierno federal) ha emitido varios
decretos para que los medios de transporte y las fábricas
respeten la pureza del aire. Otros instrumentos legales para
luchar contra los óxidos de nitrógeno y dióxidos de azufre son
los impuestos sobre los compuestos orgánicos volatiles (VOC), y
los impuestos sobre cargas pesadas en el transporte y la Ley sobre
CO2. Gracias a estas medidas, desde mediados de los años 80, el
volumen de óxido nítrico y de VOC en el aire se ha visto
reducido en un 40% y un 50%, respectivamente. Lo que por otro lado
ha hecho que los niveles máximos de ozono hayan bajado entre un
10% y un 20%.
Pese
a estas mejoras, para que los niveles de ozono no sobrepasen el
límite de los 120 microgramos por metro cúbico, no queda otro
remedio que reducir la cantidad de dióxidos de azufre por lo
menos a la mitad. Y eso es sólo posible utilizando nuevos avances
tecnológicos, como por ejemplo los catalizadores denox* en los
vehículos de gasoil, además de respetar las directrices para
contaminación de la UE y las recomendaciones para las fábricas
de cemento, el sector químico y las gasolineras.
Y
eso no es todo. Si de verdad se quiere ganar la batalla contra el
ozono, hay que ampliar los impuestos sobre VOC y las tasas para el
transporte pesado.
Cuando
más hay que actuar es en verano
Si
lo arriba mencionado parece mucho pedir, las medidas deben ser
incluso más restrictivas en verano. Para prevenir altos niveles
de ozono, en la temporada estival habría que introducir las
siguientes medidas:
Reducir
la velocidad máxima en las autopistas
-
Prohibir el uso de vespinos y "motorinos" con motores de
dos cilindros
-
Establecer restricciones en el uso de vehículos viejos
-
Promover campañas que estimulen el uso del transporte público
Entre
el 12 y el 17 de agosto de 2003, por ejemplo, se llegó a reducir
la velocidad máxima en las autopistas del Ticino y Graubünden
hasta los 80 kilómetros por hora. Sólo así se pudieron rebajar
los niveles de óxidos de nitrógeno y dióxidos de azufre en un
20%, aunque eso sólo resulto en una bajada del ozono en unos
pocos puntos. Las reducciones en la velocidad máxima permitida
para los vehículos motorizados son de gran beneficio para la
salud de la población, ya que rebajan enórmemente la
concentración de gases tóxicos en el ambiente, y fuerzan a los
usuarios a modificar sus hábitos, con el inmediato beneficio de
una reducción en los niveles de ozono.
Medidas
temporales de este tipo son muy beneficiosas para las regiones en
las que las temperaturas son altas, como es el caso del sur de
Suiza.
También
es necesario cambiar individualmente
Cada
uno de nosotros influye en el volumen de óxidos de nitrógeno y
dióxidos de azufre que llegan a la atmósfera y, en consecuencia,
a qué niveles está el ozono. Y donde realmente se notan las
diferencias es en los hábitos asociados con la movilidad y el
consumo:
·
En vez de coger el coche, podemos utilizar el transporte público
· En vez de una conducción agresiva, podemos ir a un ritmo más
"ecológico" · ¿Qué tal si realizamos trayectos
cortos a pie o en bici? · Obviar el uso de vespinos, motocicletas
y máquinas de jardinería con motores de dos cilindros. Los
motores de cuatro cilindros emiten menos VOC, y los eléctricos no
emiten nada · Disfrutar de las vacaciones en sitios próximos, es
decir, prescindir de los viajes en avión · Inclinarse por
productos locales, que no tienen un recorrido de transporte tan
largo · Utilizar lacas y pinturas no contaminantes
El
ozono no se para en las fronteras
La
contaminación no entiende de fronteras o países, de ahí que la
emisión de óxidos de nitrógeno y dióxidos de azufre tenga que
prevenirse a nivel multinacional. Y ese es el objetivo del acuerdo
de la Convención Internacional de Ginebra de 1999, en la que los
Estados Unidos, Canada y la mayoría de los países europeos se
comprometieron a rebajar las emisiones de óxido nítrico y VOC
hasta el 2010 entre un 40% y un 60%. Hasta ahora, sin embargo,
parece que todo se ha quedado en palabras, ya que, analizando los
niveles de hoy, si se quiere llegar al objetivo en seis años,
habría que rebajar las emisiones desde este momento en un 60%.
*Catalizadores
denox
Este
sistema novedoso de decompresión ha sido desarrollado por el
Instituto para Técnologías Ecológicas Aplicadas de la Escuela
Superior de Rapperswil (SG), en colaboración con el socio
industrial Hug Engineering AG, la BUS Halter Management AG y LARAG
de Wil, y la ayuda económica de la BUWAL, que financió el 40% de
los gastos, mientras que el sector privado sufragó el 60%
restante.
Al
contrario que en los motores de gasolina, en los que el
catalizador de tres sentidos reduce la emisión de óxido
nítrico, hasta ahora no había un sistema de este tipo para los
vehículos pesados. Este sistema nuevo de decompresión rebaja la
emisión de óxido nítrico -es decir los óxidos de nitrógeno
del ozono- de los motores diesel en un 90%. El sistema funciona
independientemente del motor, de ahí que se pueda incorporar en
todos los modelos de gasoil, también en los antiguos.