|
La
población suiza a las urnas
Este
fin de semana (19.10.2003) el pueblo soberano suizo está convocado a acudir a
las urnas para elegir sus representantes en el Consejo Nacional y
en el Consejo de los Estados. Mientras que el panorama político
en el Consejo de los Estados va a ser presumiblemente el mismo, en
el Nacional se espera una subida de la derecha y de los Verdes, al
mismo tiempo que los partidos burgueses van a perder empuje. Los
que en cambio no van a sufrir grandes variaciones van a ser los
socialdemócratas.
snc
reportaje:
niklaus freundlieb
español:
miguel otero
foto:
sevim civil
La
un tanto aburrida y lacónica campaña electoral aumenta las dudas
de si se va a superar el 43,4% de participación en los
escrutinios que se registró en las pasadas elecciones de 1999,
pese a que los resultados de este fin de semana van a ser
determinantes en lo referente a la composición del Gobierno, o
sea, del Consejo Federal. En los últimos años parece que la fórmula
mágica, que ofrece dos sillas en el Consejo Federal al SP
(Partido Socialdemócrata), dos al FDP (Partido Democrático
Libre), dos al CVP (Partido Popular Democrático Cristiano) y una
al SVP (Partido Popular Suizo) no ha podido ser desbancada.
Aunque, este año eso puede cambiar.
La
Asamblea Federal Unida, es decir, los representantes del Consejo
de los Estados y del Consejo Nacional, votará el 10 de diciembre
a los integrantes del Consejo Federal. Las previsiones dicen que
el SVP logrará, con su aumento de votantes, el tan, desde hace
tiempo, añorado segundo escaño en el Consejo Federal. Ya en 1999
el SVP fue la segunda fuerza más votada en el Consejo Nacional,
pero la unión del FDP y del CVP impidió la consecución del
segundo representante. Este año parece inverosímil que se
vuelvan a repetir las mismas estrategias.
Todo
hace indicar que el SVP podrá, o estará muy cerca, de superar al
partido con más escaños, que hasta ahora ha sido el Partido de
los Socialdemócratas. El CVP y el FDP van a perder muchos votos,
así que con toda seguridad, la formación más débil, el CVP va
a perder un, o una, representante en el Gobierno del país.
El
CVP sigue así su caída en picado. Las actuaciones de sus dos
representantes en esta legislatura tampoco han ayudado a mejorar
la imagen del partido. El ministro de Economía, Joseph Deiss, ha
confirmado las dudas que había sobre si estaba cualificado o no
para afrontar los graves problemas económicos que asolan al país,
y es muy poco plausible que continúe su carrera como consejero
federal. La labor de la ministra de Justicia, Ruth Metzler,
tampoco ha sido brillante, aunque su condición de mujer y su
juventud puedan jugar a su favor, pese a que las bases del partido
muestren su desconfianza.
El
FDP, durante décadas el partido más fuerte de Suiza, ha sido
tachado últimamente de ser un partido eminentemente económico.
Los sondeos advierten que perderá el mismo porcentaje de votos
que el CVP, y sólo mantendrá su segunda posición en el Consejo
gracias sus bases electorales. Además, no se puede olvidar, que
Kaspar Villiger, actual ministro de Finanzas, ya ha anunciado que
no se volverá a presentar al cargo y el partido tiene que elegir
un sustituto o una sustituta. En general, se puede decir que el
FDP ha dejado de resistirse a un segundo consejero federal por
parte del SVP.
La
llegada del SVP a lo más alto del Consejo Nacional es la viva
representación de lo que está pasando en el panorama político
suizo. Como la mayoría de los partidos, el SVP no presenta
soluciones convincentes a los problemas de las pensiones, las
finanzas y el sistema sanitario. Lo que sí hace es levantar la
voz, y de qué manera. Puro populismo de derechas. Poco en
concreto, pero grandes palabras y una clara oposición, esas son
las armas que ha utilizado en la campaña electoral para reclamar
la atención de una ciudadanía deprimida.
El
SVP ha apostado fuerte en el tema del exceso de población
extranjera, llegando a tocar con la yema de los dedos posiciones
racistas. Su oposición a los inmigrantes, su euro-escepticismo y
su lema “Ley y Orden” han sido sus argumentos electorales y
parece que el soberano suizo, temeroso por su futuro, ha recogido
el mensaje. Conceptos propios no tiene el SVP, y eso lo saben los
otros partidos, que esperan que una vez que alcance el segundo
consejero, se pueda domar y disciplinar.
En
total se presentarán 2.836 personas, distribuidas en 262 listas,
para los 200 escaños del Consejo Nacional y los 46 del Consejo de
los Estados. La previsible distribución en el Consejo Nacional
será la siguiente: el SVP ganará 7 escaños y tendrá 52
representantes. Los Verdes pasarán de 9 a 12 escaños. El SP se
mantendrá estable o perderá uno de sus 51 diputados. El CVP
perderá 3 escaños y se quedará en los 32 diputados y finalmente
el FDP perderá 4 diputados, quedándose con 38.
En
el Consejo de los Estados no se esperan grandes cambios. En la
representación de los Cantones, el CVP es tradicionalmente el
partido más fuerte y no se espera que el SVP supere los 7 escaños
que obtuvo en 1999.
|