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El
Foro de los Inmigrantes también quiere una mayor integración
La
organización paraguas de las asociaciones extranjeras ha
concluido tras su "primera asamblea nacional" que
ayudará en el proceso de integración político-social de los
inmigrantes. Como primer paso hacia una convivencia sana, el
Foro ha divulgado su carta constituyente, en la que se habla de
los derechos humanos, el respeto mutuo y la democracia.
snc
español/ miguel otero
OLTEN.
(27.04.05)
Podría tratarse de un cuento de hadas. Los delegados de las
asociaciones de inmigrantes de todo el país se reunieron en
Olten, punto neurálgico de la red ferroviaria helvética, y
hablaron de tolerancia, diálogo y hasta se invocó la ciudadanía
y se estuvo de acuerdo con la consejera Federal invitada. La cita
convocaba a todas las asociaciones extranjeras que hay en Suiza y
se convertía así, pese a larga historia de inmigración en
Suiza, en la "primera asamblea nacional de inmigrantes"
de la Confederación Helvética.
Los
derechos básicos como punto de partida
El
Foro de los Inmigrantes, que ya tiene cuatro años, y que en Olten
congregó a 300 delgados de 52 nacionalidades diferentes, es sobre
todo un medio de comunicación para las asociaciones inmigrantes,
pero también un socio para los órganos de extranjería y un
agente social imprescindible para el Gobierno Federal, que ofrece
su apoyo. Ahora, sin embargo, se han sentado definitivamente las
bases del Foro en una carta constituyente, en la cual se rechaza
la idea de una identidad suiza absoluta y cerrada, así como
también se contesta la inmigración incontrolada, que puede
llevar a una reacción de defensa por parte de la población
nativa.
Las
dos ideas connotan intrínsecamente la negación de la otra y el
Foro no quiere eso. Lo que quiere el Foro es una convivencia sana,
que permita el mantenimiento de la diversidad, dentro de un marco
de valores conjuntos. Esos valores universales, según los
inmigrantes, son: los Derechos Humanos, la democracia, el Estado
secular, el respeto por el prójimo y la protección del medio
ambiente. Además, a los derechos individuales siempre se les
tiene que dar prioridad ante los derechos étnicos, religiosos o
de otro interés particular.
El
Foro contó con Calmy-Rey
Para
el Foro de los Inmigrantes, la integración está muy asociada a
la solidaridad y a la lucha contra la marginalización, y sobre
todo tiene que ver con el concepto de ciudadanía (y no
precisamente la relativa a la nacionalidad). Antonio Cunha y
Claudio Micheloni, presidente y secretario general del Foro,
respectivamente, han indicado que la integración no es sólo un
problema de una minoría, la comunidad inmigrante al completo
quiere participar en el ámbito político del país y no sólo en
el ámbito económico.
La
consejera Federal y ministra de Exteriores, Micheline Calmy-Rey,
que estuvo presente en el Foro en sustitución de Christoph
Blocher, también ve el futuro por el camino de la integración.
La integración , según ella, trae beneficios sociales en muchos
ámbitos como el mercado laboral, la escuela, la seguridad social
y el deporte. Calmy-Rey ha comentado que la inmigración era el
motor de la evolución humana, aunque también ha indicado que es
necesario luchar contra las causas de la pobreza que hay en los
países de origen. "Las nuevas leyes restrictivas en el
ámbito del asilo no pueden frenar las ganas de luchar por una
vida mejor de los inmigrantes, pero un proyecto de desarrollo
puede estimular el retorno y crear mejores condiciones para
todos", ha señalado la ministro.
Pero
no todo fueron flores en el Foro. El ambiente se calentó cuando
se empezaron a abordar temas concretos. Una mesa redonda del Foro
sólo tenía participantes suizos, pero en ella estaban
representados 8 partidos y el debate dio mucho juego. Ueli
Leuenberger, de los Verdes de Ginebra, en unión con muchos
inmigrantes, calificó la nueva Ley de Extranjería como
discriminante, porque diferenciaba entre ciudadanos de la UE y
extracomunitarios no sólo en la concesión de permisos de
residencia, sino también, y eso es lo más aberrante, en la
concesión de permisos de simple estancia.
El
consejero de los Estados por Solothurn, Rolf Büttiker, por su
parte, advirtió de los peligros que conlleva atacar la
ampliación de la libre circulación de personas con los Estados
de la Unión Europea. Para Büttiker, un 'No' el próximo
septiembre sería un auténtico bombazo en cuanto a política
exterior.
El
problema de los 'sin papeles'
Las
discusiones más fuertes se produjeron cuando se habló de la
posible regularización de los inmigrantes ilegales asentados en
el país, tal como se está haciendo en estos momentos en España.
La idea de Joseph Zisyadis, secretario de la PDA, basada en crear
una 'excepción colectiva' en relación a las leyes actuales, se
encontró con el más absoluto rechazo por parte de los partidos
burgueses. Tanto Büttiker, como la presidenta de la CVP, Doris
Leuthard, recalcaron que era mejor combatir el mercado negro como
causa y no como consecuencia y, junto a Regula Streckeisen de la
EVP, se inclinaron por las legalizaciones individuales.
En
este sentido, en su día, el Consejo Nacional había aprobado la
posibilidad de presentar una solicitud de residencia tras cuatro
años de estancia ilegal en el país y un examen en profundidad
del caso, pero, como otras muchas veces, el Consejo de los Estados
no tomó en consideración la propuesta. "No podemos cerrar
los ojos ante la realidad y ante la falta de mano de obra",
dijo el consejero Nacional liberal del Waatd, Claude Ruey, aunque
el también se inclina por regularizar sólo determinados grupos
de ilegales.
La
anécdota de la noche la puso un inmigrante ecuatoriano, que,
delante de todo el público, declaró que era un 'sin papeles',
pero que llevaba trabajando y pagando impuestos en Suiza desde
hacía 10 años. A ello, Pierre-Yves Maillard, vicepresidente del
SP y consejero de los Estados por el Cantón Waadt, sólo
contestó que eso era un claro ejemplo de la hipocresía oficial
que reinaba en Suiza. Y así también lo interpretó Aliki
Panayides, secretaria del SVP, quién, sorprendentemente,
descalificó al propio Estado por aceptar esos impuestos.
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