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Los
avatares de la gente de color en Suiza
Una
vida muy dura entre
la
integración
y la discriminación
El
estudio que tiene como título "Personas de rostro negro en
Suiza - una vida entre la integración y la discriminación"
de la Comisión Suiza contra el Racismo se adentra en cómo viven
las personas de color en la Confederación Helvética y cuáles
son sus mayores preocupaciones en la vida cotidiana.
snc
español: miguel otero
snc
investigación/sevim civil
La
comunidad de color sólo representa el 0.6% de la población
residente en Suiza, pero el color negro de su piel hace que sus
miembros llamen mucho la atención. Muchas veces se toma a este
grupo como un todo homogéneo, pero la realidad es que cada una de
estas personas viene de un país distinto y de condiciones
socioeconómicas muy dispares. Sin embargo, los prejuicios,
propios de la era colonial, siguen aflorando en la sociedad
contemporánea de Suiza.
El
estudio en cuestión quiere saber cómo se sienten realmente los
negros en Suiza. La mayoría ha nacido en este país, tiene
pasaporte suizo o ya lleva viviendo muchos años en la
Confederación Helvética, pero aún así siguen sintiéndose
extraños y marginados por su color de piel.
Las
numerosas entrevistas que aparecen en la investigación demuestran
como la gente de color se adapta más o menos bien al entorno
social, es decir, tienen amistades suizas y se relacionan si
ningún tipo de problemas con personas nativas a nivel privado,
pero cuando llegamos a la esfera pública, la cosa cambia. En este
ámbito los negros no están del todo aceptados y se encuentran en
numerosas ocasiones "entre dos carriles".
Los
entrevistados admiten que, por la calle, muchas miradas provocan
en ellos sentimientos negativos y de repulsa y ofrecen sus propias
experiencias: "Me miran como si fuese un extranjero" o
"me observan de tal modo que parece que piensan que voy a
cometer un delito en cualquier momento", se puede escuchar de
boca de las personas de color.
Otro
ejemplo recurrente es el del transporte público. Aún hoy son
muchas las personas que declaran que en el bus o en el tranvía la
gente no se sienta al lado de ellos por repulsa a su color de
piel.
Los
participantes en el estudio apuntan que los medios de
comunicación tienen un papel determinante en lograr una mayor
aceptación pública. "La prensa tiene cierta responsabilidad
en el mantenimiento de ciertos prejuicios. Los medios se apoyan en
las ideas preconcebidas y hacen que las tensiones en el ámbito
político pasen al ámbito de la esfera pública", comenta un
individuo de color.
Según
el estudio, las personas de color que más sufren son los suizos
de piel negra. Este colectivo se siente totalmente desarraigado de
su patria. En Suiza, las personas de color no son consideradas
suizas, pese a tener un pasaporte suizo. Uno de los entrevistados
cuenta como en la escuela primaria sufrió numerosos actos
discriminatorios y como esas experiencias deprimieron en cierto
modo a él y a su familia. Investigaciones recientes muestran como
ese tipo de comportamiento puede generar traumas tan intensos que
no dejarán de perseguir a la persona atacada el resto de su vida.
Racismo
y discriminación
El
estudio en cuestión, que trata de manera separada el tema del
racismo y la discriminación, explica que el racismo tiene dos
brazos. Por un lado está presente en lo que es el pueblo suizo,
pero también está muy extendido entre los funcionarios que
trabajan en las oficinas públicas, la administración y otras
organizaciones gubernamentales.
Los
autores de la investigación afirman que estos dos brazos del
racismo se muestran de manera encubierta o a veces, por
comportamiento y ataques, de manera abierta, pero, por lo general,
el racismo escondido es el finalmente que más sale a relucir.
Basándose en los resultados de sus estudios, los investigadores
piden al Gobierno de Suiza que "trabaje firmemente por la
creación de una Suiza multicultural y abierta, exenta de
cualquier comportamiento racista y discriminatorio".
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