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Con la nueva Ley sobre las Emisiones de Dióxido de Carbono, la Confederación Helvética quiere dar un ejemplo y reducir hasta el año 2010 las emisiones de este gas a los niveles de 1990. 

Todo para evitar que la tierra se caliente aún más

Los primeros y lentos pasos del

protocolo de Kyoto

Los acuerdos para evitar un mayor calentamiento de la tierra, aunque en parte forzados, son un pequeño, pero firme paso adelante en la evolución de la especie humana. El protocolo de Kyoto ha entrado formalmente en vigor el 16 de febrero de 2005. Los estados industrializados se comprometen por fin a reducir las emisiones de gases que producen el efecto invernadero, principal causa del cambio climático que estamos viviendo.

snc reportaje/ ali yilmaz

snc español/ miguel otero

Hace tres meses Rusia firmó el Protocolo de Kyoto e hizo que finalmente entrase en vigor el acuerdo que pretende reducir en un 5% las emisiones de gases de efecto invernadero hasta el año 2012. Mientras esto ocurre, los Estados Unidos de América se siguen negando a firmar un protocolo que han ratificado hasta el momento 141 países. Un comportamiento éste que ha provocado un aluvión de críticas y reacciones negativas no sólo de las organizaciones ecologistas, sino de la opinión pública mundial en general.

El consejero federal, Moritz Leuenberger, ha descrito la entrada en vigor del tratado como "un paso muy importante en los esfuerzos comunes para aminorar los efectos del cambio climático". Leuenberger está satisfecho por como la opinión pública mundial se ha sensibilizado con respecto al cambio climático, pero también ha recordado que aún quedan muchos pasos por dar para tener cierta efectividad. Las organizaciones ecologistas, los Verdes y los Socialdemócratas de Suiza creen que será imposible lograr las metas en Suiza si no se introduce un impuesto para las emisiones de dióxido de carbono.

Por otra parte, el Banco Mundial se esfuerza en señalar que los proyectos relacionados con la energía, desde su planificación hasta su puesta en marcha, tardan de media cerca de 5 años en concretarse. El Banco Mundial subraya que el protocolo de Kyoto finalizará en el año 2012, con lo cual casi no queda tiempo para realizar esos proyectos. Para acelerar los trabajos, el Banco Mundial otorgará los créditos para esos proyectos en cuanto estos estén funcionando, llamando así a los estados industrializados a que logren las metas del tratado, en parte, financiando proyectos de energías renovables en países en vías de desarrollo. El Banco Mundial espera destinar hasta el año 2012 cerca de 25.000 millones de francos a proyectos medioambientales en países subdesarrollados.

La meta es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero

Con la nueva Ley sobre las Emisiones de Dióxido de Carbono, la Confederación Helvética quiere dar un ejemplo y reducir hasta el año 2010 las emisiones de este gas a los niveles de 1990. Si tras los acuerdos con el mundo empresarial y las medidas anti-dióxido de carbono no se logra alcanzar ese objetivo, entonces sí que entrará en vigor el impuesto sobre las emisiones de CO2.

La ley sobre las emisiones de dióxido de carbono entró en vigor el 1 de mayo de 2000 y para muchos ha sido un paso de gigantes para alcanzar, en parte, las metas marcadas por el protocolo de Kyoto y reducir el calentamiento de la tierra que está provocando el cambio climático. El Gobierno de la Confederación Helvética se ha propuesto firmemente reducir las emisiones de dióxido de carbono y para ello ha introducido una serie de directrices, como el paquete de medidas de la Ley de Energía y el programa de trabajo sistemático de la agencia "Suiza Energía", que se dedica a fomentar el consumo eficiente de energía y a encontrar nuevas fuentes de energía renovable.

No sólo llega con la política

Pese a todo, el Gobierno ya se ha dado cuenta que las nuevas medidas vinculadas a las políticas energéticas no son suficientes para reducir de manera sustancial las emisiones de CO2. Desde la Ley de Energía de 1999, el Gobierno puede establecer ciertas directrices al sector privado, pero lo novedoso es que con la nueva ley sobre dióxido de carbono incluso se puede llegar a acuerdos con empresas concretas que consumen mucha energía. Estas empresas, si demuestran que están realizando esfuerzos para reducir sus emisiones y firman unos determinados niveles, posteriormente podrán quedar exentas del impuesto sobre CO2.

El impuesto CO2

En el caso de que todos estos esfuerzos no sean suficientes para llegar a las metas de reducción de emisiones marcadas para el año 2010, al Gobierno suizo no le quedará otro remedio que aplicar el impuesto CO2. Así, por cada litro de dióxido de carbono que se emita a la atmósfera, se tendrán que pagar aproximadamente unos 50 francos.

De todas formas, en el supuesto caso de que se introduzca el impuesto, la tasa la decidirá en su momento el Parlamento del país. Si sucede esto, no va a haber la posibilidad de convocar un referéndum y los ingresos del impuesto recaerán finalmente en el pueblo suizo y en el mundo empresarial comprometido con el medio ambiente.