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Los protestantes (33% de la población) y los católicos (41,8%) fueron en el año 2000 de nuevo los grupos religiosos más numerosos, aunque, como en años anteriores, la pérdida de fieles también se ha dejado ver. 

Las comunidades religiosas en Suiza:

grandes diferencias sociales y

demográficas

El panorama religioso de Suiza se ha caracterizado en los últimos 30 años por un progresivo declive de las dos religiones mayoritarias y un aumento en la pluralidad de creencias. Además, las nuevas comunidades religiosas han aumentado en número, como también lo han hecho el grupo de personas que no tienen religión y las parejas con los dos miembros de distinta religión. Dadas estas circunstancias, los grupos religiosos de Suiza se diferencian enormemente según la estructura sociodemográfica, su situación geográfica y la transmisión de la fe de padres a hijos. Éstas son las principales conclusiones de la Oficina Federal de Estadística, que ha realizado un estudio sobre el tema a cargo de la Ecole d'études sociales et pédagogiques de Lausana.

snc español: miguel otero

Descenso en el número de fieles de las religiones mayoritarias y mayor pluralismo

Los protestantes (33% de la población) y los católicos (41,8%) fueron en el año 2000 de nuevo los grupos religiosos más numerosos, aunque, como en años anteriores, la pérdida de fieles también se ha dejado ver. En el año 1970, el 95% de la población de Suiza se consideraba o protestante o católica, mientras que, 30 años más tarde, ese porcentaje se ha quedado en un 75%. Al mismo tiempo, las pequeñas comunidades religiosas han aumentado considerablemente. El grupo religioso más representativo entre los minoritarios es la comunidad islámica, con un 4,3% de la población, cuando en el año 1990 tan sólo representaba el 2,2% de los residentes en Suiza.

También hay que destacar otras religiones cristianas aparte de las mayoritarias, como las iglesias libres evangélicas, los testigos de Jehová, las iglesias neo-apostólicas y las cristiano-ortodoxas, que en conjunto comprenden el 4,4% de la población, porcentaje que en 1990 sólo llegaba al 3,5%. La comunidad judía, en cambio, se ha mantenido en los mismo números, con el 0,2% de la población. De todas formas, hay cada vez más personas que se consideran de un culto que no tiene nada que ver con la tradición romano-católica o protestante. Esta pluralización es mucho más evidente en la Suiza alemana (con el 10,5 de la población) que en el resto de la Confederación Helvética, y sobre todo en los núcleos urbanos que en las áreas rurales. Las cinco ciudades más importantes de Suiza han perdido todas en fieles de las dos religiones mayoritarias.

Aumento en el número de infieles

Otra de las características del paisaje religioso de Suiza es el aumento en el número de personas que consideran que no tienen religión. Mientras que en 1970 este grupo era totalmente marginal, en el 2000 el 11,1% de la población helvética se considera aconfesional, aunque hay que decir que existen grandes diferencias entre los distintos cantones. El grupo de los no creyentes no llega al 5% en cantones de la Suiza alemana como Appenzell Innerrhoden, Uri, Obwalden y Schwyz, pero supera ampliamente la media nacional en cantones como Basilea-Ciudad (31,4%), Ginebra (23,2%) y Neuchâtel (22%). Los encuestados que no tienen ningún tipo de religión suelen tener mayor formación y provenir de zonas urbanas, de ahí que este grupo alcance en las ciudades los 100.000 ciudadanos, es decir, represente el 20% de la población.

Miscelania de religiones

Con el aumento de la pluralidad en el panorama religioso, ha aumentado también el número de parejas que profesan distintos cultos. El aumento más sustancial se ha producido en las parejas con miembros de las dos religiones cristianas mayoritarias. En el año 2000 el 17% de los hogares fueron tanto protestantes como católicos, mientras que en 1970 ese porcentaje sólo llegaba al 13,3%. Por otra parte, las religiones más cerradas en sí mismas son los testigos de Jehová, los miembros de la iglesia cristiano-ortodoxa y la comunidad musulmana e hindú.

Estos datos son de gran importancia, porque la mezcla de religiones en la familia tiene mucho que ver con la transmisión de la fe de padres a hijos. Los padres que comparten la misma religión o pertenecen al mismo grupo suelen influir mucho más en los hijos y esto vale sobre todo para los padres que se consideran no religiosos. Un quinto de los padres de diferente religión no ponen ninguna religión en el casillero de sus hijos y ese porcentaje se ha duplicado en los últimos treinta años. Como anécdota hay que señalar que en las parejas de mezcla confesional, la religión que impera es el protestantismo y no el catolicismo.

Las comunidades judías: urbanas e intelectuales

Los miembros de la comunidad judía se concentran en los núcleos urbanos, sobre todo en las ciudades de Ginebra y Zúrich, donde vive el 42% de los judíos asentados en Suiza. Entre ellos hay una gran cantidad de personas nacionalizadas, ya que el 42,8% de los miembros de la comunidad judía nacieron en el extranjero, pero sólo el 21,2% tiene una nacionalidad foránea. La comunidad judía se caracteriza además por tener una formación superior (el 42,7%, el 19,2% de la población total) y por tener oficios libres y académicos.

Los musulmanes: un grupo poblacional muy joven con problemas en la integración laboral

El número de fieles del Islam ha crecido enormemente en las ciudades de la Suiza alemana llegando a representar el 88,3% de la población extranjera residente en el país. Los musulmanes proceden sobre todo de la ex Yugoslavia (56,4%) y de Turquía (20,2%) y son, con diferencia, el grupo religioso más joven (con el 39,2% de sus miembros menores de 20 años). Los hombres tienen una clara mayoría, aunque las mujeres han recuperado terreno desde 1990, cuando su porcentaje era del 36,4%, siendo en el 2000 del 45,4%. Significante es que en 1970 sólo el 10,5% de los musulmanes de Suiza tenía alguna de las cuatro lenguas oficiales como su lengua madre, mientras que ahora ese porcentaje ha llegado al 47,6%. Donde sigue habiendo problemas, sin embargo, es en la integración en el mercado laboral. La comunidad musulmana tiene la tasa de desempleo más alta y el nivel de formación más bajo.