Aymo
Brunetti, cabeza de la delegación suiza en el examen por países
de la OCDE, explicó que gran parte de las sugerencias de la OCDE
se corresponden con los esfuerzos que está llevando a cabo el
EVD. La restricción en la Ley de Monopolios se ha compaginado con
una apertura de las profesiones protegidas y del ámbito público.
A pesar de estar a un nivel inferior en comparación con otros países,
la apertura de mercados en los sectores red ha sido progresiva.
Las reestructuraciones seguirán en el sector de la salud y en la
agricultura. Para el EVD, es sobre todo importante que se forme
una gran coalición entre partidos, Cantones y federaciones a
favor de la consolidación de las reformas para un mayor
crecimiento económico.
Lo
más interesante del Informe 2003 de la OCDE
La
OCDE no se equivoca cuando declara que la coyuntura económica en
los últimos años ha sido negativa. La economía de Suiza ha sido
de las que más se han resentido de la flaqueza económica
internacional, si se compara con la de otros países
industrializados. La OCDE, sin embargo, sólo echa parte de la
culpa de la recesión a que sectores internacionales clave, de los
que depende la economía helvética, fueran los más afectados por
la crisis mundial. La principal razón de la recesión suiza es,
según la OCDE, el estancamiento en la productividad. Incluso en
2004 y en 2005 se prevé que Suiza esté en la cola de los países
industrializados en cuanto a crecimiento, con una tasa de un
1,25%, o como mucho del 1,75%.
Dada
la coyuntura actual, la OCDE ve acertada la política económica
expansiva del país. Hay que mantener una política monetaria
abierta hasta que se produzca otro auge económico. Si la deflación
aprieta demasiado, con un franco suizo cada vez más fuerte, la
OCDE recomienda al Banco Nacional que esté preparado a utilizar
instrumentos poco ortodoxos, como la intervención en el mercado
de divisas. La OCDE ve con buenos ojos la estrategia del Consejo
Federal de reducir paulatinamente el déficit estructural entre el
2004 y el 2007. Un mayor agujero en las finanzas públicas sería
desaconsejable para superar la coyuntura en una economía abierta,
pero pequeña, como la suiza.
Para
sanear a largo plaza las arcas del Estado no sólo se necesitará
de un Programa de Ahorro, como el del 2003, sino que hay que
llevar a cabo reformas básicas que puedan impedir el aumento en
el gasto. En este sentido, y con una población cada vez más
envejecida, hay que empezar a revisar el sistema de pensiones. La
inminente recuperación económica de las pensiones no es
aconsejable con la actual coyuntura, pero hay que mejorar su
transparencia y observación. Los recortes en gasto público van
en la dirección correcta, señala la OCDE, pero no son
suficientes para superar la debilidad económica del país. Hacen
falta más reformas.
El
Informe 2003 de la OCDE hace sobre todo hincapié en que hay que
explotar el potencial competitivo de la economía. La principal
causa del estancamiento en el crecimiento productivo (con una tasa
media de un 0,5% desde 1990 hasta 2001) se encuentra, según los
expertos de la Organización, en una escasa competencia en muchos
sectores, sobre todo en los sectores internos. La competencia es
muy baja en las industrias red, la educación, la agricultura, las
profesiones libres, en los servicios públicos, así como en el
comercio exclusivo. Reformas en estos campos podrían levantar el
producto Interior Bruto de Suiza en tal sólo 10 años en un 8%.
A
consecuencia de esta tendencia se va a restringir aún más la Ley
Anti-Monopolio. Para ello hay que ampliar los recursos de la WEKO
(Comisión para la Competencia) y salvaguardar la independencia de
los miembros de la Comisión. La OCDE pide a su vez una mayor
apertura de los mercados suizos al ámbito internacional. La
prohibición de importaciones, debido a los derechos de patente, sólo
se debería aplicar en casos concretos y habría que empezar a
entablar negociaciones con la UE para introducir el principio de
agotamiento regional en el derecho de patentes.
Aparte
de estimular la competencia, la OCDE recomienda subir los sueldos
de los trabajadores con mayor edad, entre los 55 y los 64 años, y
las mujeres, y reformar el sistema educativo hacia un uso más
eficaz de recursos. Finalmente, el análisis sobre política
medioambiental resulta ser algo contradictorio, ya que alcanzar
buenos resultados en la protección de la naturaleza implica un
mayor gasto.