|
La
protección de los derechos de
autor
en la Confederación Helvética
En
Suiza los derechos de autor están protegidos por la Ley. Quien
viola esos derechos comete un crimen y las consecuencias penales
son severas: 100.000 francos de multa o un año en prisión. Con
este reglamento, sería conveniente inspeccionar la casa o el
trabajo en busca de objetos que violan los derechos de autor, ya
que si llega la inspección la excusa de "yo es que no lo
sabía" no va a valer de nada.
¿Quién
no ha obtenido un programa de ordenador copiado de un amigo,
quién no ha comprado alguna vez discos de música o películas
piratas en una tienda clandestina, quién no ha utilizado el
trabajo de otros a través de sus canales de distribución, quién
no ha utilizado un logotipo o una gráfica que no es suya para
anunciar un evento?..
La
lista podría seguir, pero lo importante es saber que todas estas
acciones infringen la Ley. Bien es verdad que el Gobierno de Suiza
de un tiempo a esta parte está dedicado a promocionar la
distribución masiva y el uso de discos de música y DVD´s, pero
eso no quiere decir que la violación de los derechos de autor no
se considere un delito penal.
Los
derechos de autor están aquí para proteger a las obras
individuales en la literatura, la música y el mundo informático.
El creador de la obra tiene todos los derechos en cuanto a
distribución y ventas y puede traspasar esos derechos de
propiedad intelectual a otra persona. Eso no quiere decir que los
derechos de autor desaparecen, más bien sólo cambian de dueño.
¿Qué
se entiende por derechos de propiedad intelectual?
La
Ley suiza enumera una variedad de obras que están bajo la
protección de los derechos de autor. La lista es la siguiente:
-
obras
literarias, científicas y otros trabajos lingüísticos
-
obras
musicales y otros trabajos acústicos
-
obras
pictóricas, esculturas y gráficas
-
obras
con contenido científico o técnico como periódicos, planos,
mapas, y representaciones plásticas
-
obras
arquitectónicas
-
obras
de las artes aplicadas
-
obras
fílmicas, fotográficas y otros trabajos visuales y
audiovisuales
-
obras
coreográficas y pantomimas
-
programas
informáticos
-
borradores,
títulos y fragmentos de obras individuales de carácter
intelectual
El
creador no tiene que avisar a nadie
La
marca de los derechos de autor no es otra que el conocido símbolo
de Copyright c., que en inglés significa derechos de copiado y
que ahora se utiliza casi en todos los países del mundo. Sin
embargo, en Suiza, la Ley de Derechos de Autor, que protege los
derechos de propiedad intelectual, no considera necesario aplicar
en el producto el símbolo c. ni la inscripción "la venta y
distribución de este producto están sujetas a los derechos de
autor". En la Confederación Helvética todas las obras
intelectuales están automáticamente protegidas por la ley tengan
o no el símbolo o la inscripción de advertencia. No vale luego
decir "que el producto en cuestión no tenía la inscripción
y es por eso que lo he distribuido y vendido". En todos estos
casos, la persona en cuestión está sujeta a una pena y no vale
tampoco pedir una reducción de la multa por desconocer que se
está infringiendo la ley. Como en todos los demás delitos, el
desconocimiento de la ley no exime al infractor de la pena.
La
sanción más alta puede llegar a los 100.000 francos de multa o a
un año en prisión
Puesto
que la piratería se considera un delito similar al robo, las
sanciones son igual de duras. Quien viole los derechos de autor,
consciente o inconscientemente, puede contar con una multa
económica de hasta 100.000 francos o con un año de cárcel.
Además, por cada nueva infracción las investigaciones empiezan
de cero y la pena aumenta considerablemente.
Por
supuesto, no todas las personas que violen los derechos de autor
van a obtener la pena más alta. Los jueces valorarán cada caso
por separado. Un ejemplo: un niño que utiliza fragmentos de un
artículo periodístico sin desvelar la fuente no va a recibir la
misma sentencia que una persona adulta que copia un disco de
música, lo distribuye y lo vende. Los objetivos del 'pirata' en
cuestión marcarán siempre la pena que éste reciba. Es decir,
las penas más duras recaerán sobre aquellos que violan los
derechos de propiedad intelectual con el propósito de obtener
ganancias gracias al trabajo de los demás.
|