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El
Estado de la gente que es algo diferente
Los
suizos no es que se consideren algo especiales, sino que lo son-
por lo menos- en cuanto al estado.
En
prácticamente ningún otro país pueden influir las ciudadanas
y los ciudadanos de forma tan directa en las cuestiones de
estado como en Suiza. ¿Cómo es esta estructura política, que
empezó a construirse en 1291?
Un
recorrido histórico y actual.
snc
reportage:
beate kogon
español:
miguel otero
foto:
mehmet gürz
Como
ningún otro pueblo, los suizos tuvieron el tiempo y la
oportunidad de crear su propio Estado. La historia empieza en 1291
con la unión de Uri, Schwyz y Unterwalden: las gentes de esas
tres regiones se juraron entre ellas, a través de un contrato, la
Carta Federal, protección eterna. Durante los siguientes 500 años,
los helvéticos, sin ningún tipo de intromisión extranjera,
pudieron construir su obra. Con el paso del tiempo, se unieron
cada vez más poblados –hoy, llamados Cantones- a la federación;
Basilea se integró en el año 1501. Los únicos ataques desde
fuera se produjeron entre 1798 y 1815, por el general Napoleón y
el Congreso de Viena. A partir de ahí, y hasta hoy, el pueblo
suizo pudo configurar el orden estatal por él mismo.
No
sólo por esto es Suiza una excepción en la historia. Propios de
este Estado son el consagrado federalismo, las iniciativas y
consultas populares, el ejército miliciano y la larga resistencia
que hubo para permitir el derecho a voto de la mujer.
Los
alemanes trajeron su propia cultura
La
singularidad de Suiza tiene, sin ninguna duda, también que ver
con el carácter de su pueblo, marcado por el lugar de
proveniencia de sus gentes y las características geográficas.
Influyeron mucho los alemanes, un pueblo germano, que en el siglo
V después de Cristo entraron en lo que hoy es la Suiza alemana,
habitada por los helvéticos, un pueblo celta. Los alemanes
trajeron una cultura propia, que calaría hondo en la forma de
actuar y de ser de los futuros suizos: tenían una profunda
conciencia de la libertad y un gran sentido de la solidaridad.
El
sentido de la comunidad también se vio desarrollado en los helvéticos
por el territorio. Los suizos son un pueblo de montaña. Las
gentes que vivían en un valle formaban una comunidad de destino.
Las preocupaciones y amenazas se reducían a ese pequeño círculo.
Como consecuencia de esos lugares y valles cerrados, se creó
también el federalismo, elemento que propició la clara
independencia de los Cantones.
A
ese esfuerzo por conseguir la libertad y el sentido de la
comunidad, se unió la aversión a los cambios: la lucha contra
las fuerzas de la naturaleza, hizo de los habitantes de las montañas,
personas tenaces, conservadoras, que defienden aquello que han
conseguido.
En
1848 se crea la Suiza moderna
En
1815 formaban la Federación 22 Cantones, pequeños Estados
independientes unidos por el azar. Sólo a través de fuerzas
revolucionarias liberales se consiguió un entendimiento y una
conciencia para crear una esfera superior: en 1848 surgió el
Estado Federal, una unión de los diversos Estados en uno general.
El Estado Federal creó la Suiza moderna. La Constitución Federal
se erigió en la más alta ley para los Suizos.
En
1874 entró en vigor una nueva Constitución, que duró más de
cien años, y que fue una de las más duraderas en Europa. Fue
reformulada hace muy pocos años; el pueblo aprobó esta revisión
general en 1999. No se trató de renovarla en cuanto a los
contenidos. Lo único que se ha hecho ha sido hacerla más
comprensible.
Suiza
es una democracia semidirecta
Suiza
es uno de los 23 Estados federales del mundo, y, entre estos,
después de Estados Unidos, el segundo más antiguo. Desde la
fundación del Cantón Jura en 1978, el país tiene 23 Cantones; y
de esos hay dos cantones que se subdividen. La Institución más
alta es el Pueblo Suizo. No hay ningún país en el mundo en el
que el pueblo tenga tanto poder de decisión como en Suiza.
Estamos ante una democracia semidirecta, eso quiere decir, que
aparte del parlamento, también es el pueblo el que configura la
Constitución y la Ley. Los medios para ello son las iniciativas
populares y los referendos.
Suiza
es una nación de voluntad, ya que no es ninguna unidad étnica,
religiosa o lingüística. Las suizas y los suizos provienen de
cuatro grupos culturales, y reconocen cuatro lenguas oficiales:
alemán, francés, italiano y romance.
A
los Suizos les gusta ser diferentes a los demás
La
debilidad del suizo está en que siempre quiere mantener el estado
actual de las cosas, escribe Hans Tschäni en su libro “El
perfil de Suiza”. Ha habido dos excepciones: en 1291 los suizos
crearon una pequeña isla democrática de campesinos en una Europa
feudal, y en 1848 un moderno Estado liberal en la Europa de los
monarcas y del conservadurismo. Este ir a contra corriente en su
momento tuvo su sentido, fue un gran paso adelante. Esto indica
otro rasgo diferencial de los Suizos, que no es otro que el de
hacer las cosas distintas a como las hacen los países de al lado.
Si este afán por ser diferentes – y al mismo tiempo querer
mantener el status quo – tiene hoy sentido, en una Europa en
pleno proceso evolutivo, queda en el aire.
Fuentes:
"Profil
der Schweiz" (Perfil de Suiza), Hans Tschäni
"Der
Bund kurz erklärt/ 2002" (La Confederación explicada en
corto/2002), Schweizerische Bundeskanzlei.
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