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¿Superará
Suiza el escollo de la 'prisión de por vida'?
El
pueblo suizo aprobó el 8 de febrero de 2004 la iniciativa
popular "Para la Reclusión de por Vida de los Criminales
Peligrosos Sin Cura Terapéutica". Acto seguido el Gobierno
del país ha ordenado al Departamento Federal de Justicia y
Policía (EJPD) que elaborase un borrador para la modificación
del Código Penal según la voluntad del pueblo, pero también
según los parámetros de la Convención Europea para los
Derechos Humanos (CEDH). Christoph Blocher, en nombre del
Consejo Federal, ha presentado la propuesta el 15 de septiembre
de 2004. El documento, que se votará el 15 de diciembre tras
transcurrir el periodo de consulta, ha recibido enormes
críticas desde el extranjero, ya que se considera que viola las
bases jurídicas y los Derechos Humanos.
snc
investigación/ sevim civil - zafer sayar
snc
español: miguel otero
"Se
trata de cumplir la voluntad del pueblo"
Con
estas palabras recibió el consejero Federal, Joseph Deiss, el 8
de febrero de 2004 la iniciativa popular para la reclusión de por
vida de los criminales peligrosos de índole sexual o violenta que
no pueden ser tratados médicamente. El pueblo suizo aprobó el
artículo 123a de la Constitución propuesto por la iniciativa y
las estaciones de radio, televisión y las agencias de noticias de
Internet abrieron sus ediciones con titulares como: "El
pueblo obstruye la política" o "Un día negro para el
Gobierno".
El
resultado del referéndum del 8 de febrero ha entrado como un
terremoto en el panorama político suizo, ya que en este caso la
voluntad del pueblo no corresponde en absoluto con los deseos de
los consejeros Federales y el Parlamento. En el 2003 la iniciativa
popular "Para la Reclusión de por Vida de los Criminales
Peligrosos Sin Cura Terapéutica" fue presentada ante el
Parlamento suizo, pero éste la rechazó alegando que el sistema
penitenciario actual era lo suficientemente estricto. Pese a todo,
la iniciativa logró cosechar el número de firmas suficientes y
así se tuvo que celebrar el referéndum. Ruth Metzler, la
ministra de Justicia por aquel entonces, indicó que para
salvaguardar la seguridad de los ciudadanos no se podían pisar
derechos básicos y en consecuencia el Consejo Federal aconsejó a
los electores que votasen con un "NO" a la iniciativa.
Un
resultado inesperado
A
pesar de las palabras del consejero Federal, Joseph Deiss, de que
se trataría de cumplir los deseos del pueblo, una vez que se hizo
oficial la aprobación de la iniciativa, nadie en el Gobierno
tenía ni la más remota idea de cómo afrontar el problema. Nadie
había previsto un resultado positivo y ahora el Consejo Federal
estaba obligado a presentar ante las Cámaras del país un
borrador para implantar la iniciativa en el marco jurídico.
La
situación del Gobierno es extremadamente complicada. El pueblo
suizo aprobó la prisión de por vida para todos los criminales
sexuales y violentos peligrosos que no tienen cura terapéutica, y
eso quiere decir que la Confederación Helvética está próxima a
violar la Convención de Derechos Humanos y a crispar sus
relaciones con muchos países miembros de la Unión Europea.
El
Gobierno está entre la espada y la pared
Por
un tiempo las discusiones sobre los resultados del referéndum del
8 de febrero quedaron fuera de las portadas de los periódicos.
Parecía que el tema se había olvidado, pero nada más lejos de
la realidad. Todo apunta a que acabamos de pasar el período de
calma antes de la tormenta y de nuevo la iniciativa "por la
reclusión de por vida" está a debate en la mayoría de las
tertulias.
Los
expertos meditaron durante muchos meses cómo podían redactar el
borrador de la nueva ley y las distintas propuestas ejemplifican
perfectamente el sentir de la población, que tampoco se pone de
acuerdo sobre el tema. Todo el mundo sabe que el Gobierno está
entre la espada y la pared. Por un lado tiene que cumplir la
voluntad del soberano, pero, por otro, no puede quebrantar las
bases del sistema jurídico, ni poner en entredicho la reputación
de Suiza ante los ojos de la opinión pública mundial.
Al
final, el Gobierno delegó el cometido al Departamento Federal de
Justicia y Policía (EJPD), que a su vez encomendó la redacción
del borrador a un grupo de trabajo encabezado en su día por
Arnold Koller. Este grupo estuvo compuesto por juristas, expertos
en psiquiatría y los promotores de la iniciativa popular. El
objetivo de este comité de trabajo consistió en valorar las
opiniones de los distintos expertos y así redactar
convenientemente el borrador, para después introducir los cambios
en el código penal.
El
destino ha hecho que todo dependa de Blocher
Finalmente,
el 15 de septiembre de 2004, el responsable del Departamento de
Justicia, Christoph Blocher, presentó el esperado informe del
grupo de trabajo ante los medios de comunicación. En su
comparecencia, Blocher y otros miembros del SVP, que también
habían hecho campaña a favor de la iniciativa, se mostraron
nerviosos.
Anteriormente,
cuando se le intentó explicar a Blocher que esta iniciativa
podía dañar considerablemente la imagen de Suiza, y las bases
del sistema jurídico, éste hizo oídos sordos. Sin embargo, el
día de la conferencia de prensa Blocher parecía estar estaba
dispuesto a escuchar. El ministro de Justicia se sentó en su
butaca, como representante del Gobierno, y con ciertos titubeos al
principio de su alocución se lanzó a explicar el reglamento
propuesto por el EJPD.
¿Es
posible determinar la duración de la peligrosidad?
Blocher
contestó a esta pregunta con otra pregunta: ¿es tan difícil
saber hasta cuándo una persona es extremadamente peligrosa y no
tiene cura terapéutica? Acto seguido Blocher empezó a descifrar
los principales problemas del nuevo artículo de la constitución
y prosiguió diciendo: "incluso los expertos no se ponen de
acuerdo. Para algunos el grado de peligrosidad sólo se puede
establecer por un período de tres meses, para otros, en cambio,
las predicciones pueden llegar hasta varios años. En algunos
círculos incluso se tiene el convencimiento de que la decisión
de reclusión permanente de los tribunales se debe mantener
indefinidamente."
¿Cuáles
son las novedades del borrador?
La
propuesta presentada divide la iniciativa para la reclusión
permanente de los criminales peligrosos en tres pasos.
Primero:
La persona condenada a reclusión de por vida podrá presentar,
con ayuda de las autoridades penitenciarias cantonales, un recurso
ante la Comisión Federal Especial. Esta Comisión luego decidirá
si existen nuevos tratamientos terapéuticos para la cura del
recluso.
Segundo:
Las autoridades penitenciarias cantonales serán las que
decidirán si el recluso debe ser tratado con el nuevo tratamiento
o no. Si las autoridades dan el visto bueno, en una primera fase,
el convicto será tratado, pero seguirá estando bajo reclusión
permanente.
Tercero:
En el caso de que el tratamiento surta su efecto y haya constancia
científica de que el nivel de peligrosidad del recluso ha bajado
considerablemente, el tribunal retiraría la sentencia de por vida
y aplicaría la reclusión ordinaria o terapéutica.
La
posibilidad de aplicar la reclusión de por vida a posteriori
El
borrador del EJPD sorprendió a todos al introducir una cláusula
que no estaba en la iniciativa inicial. La propuesta establece la
posibilidad de aplicar la pena de reclusión permanente a
posteriori del proceso judicial. Si el tribunal recibe pruebas
concretas, después de dictar sentencia, que evidencian la
peligrosidad del convicto, el tribunal puede rectificar la
sentencia y establecer la reclusión de por vida a posteriori.
Además,
también se ha dejado entrever que el nivel de peligrosidad del
recluso siempre se determinará en el período del cumplimiento de
la condena ordinaria.
El
comportamiento después del acto delictivo
Como
ya se ha comentado, después de la rueda de prensa de Blocher, ha
quedado claro que el nivel de peligrosidad no vendrá determinado
por el acto delictivo, sino más bien por el comportamiento del
recluso en el cumplimiento de la pena. Si el recluso se comporta
de manera violenta en la cárcel, el juez siempre podrá aplicar
la reclusión de por vida a posteriori. En este caso, Blocher ha
insistido en que para que se produzca una reclusión permanente no
sólo hace falta cometer un crimen horrendo, sino que es también
necesario que el preso sea considerado como potencialmente
violento para el futuro.
La
ley actual dice que la reclusión ordinaria sólo es aplicable
para los condenados por un mínimo de 10 años, pero con la nueva
propuesta todos los crímenes estarán sometidos a este tipo de
reclusión. De esta forma, si las autoridades penitenciarias
estiman que el preso sigue representando un peligro para la
sociedad, siempre se podrá prolongar la reclusión.
El
período de consultas estará abierto hasta el 15 de diciembre de
2004
El
Departamento Federal de Justicia y Policía, en nombre de su
máximo responsable, Christoph Blocher, ha confirmado que el
período de consultas del borrador estará abierto hasta el 15 de
diciembre de 2004. Hasta esa fecha la población tendrá tiempo
para pensar sobre la pregunta de Blocher: ¿Es tan difícil saber
hasta cuándo un criminal es peligroso y no puede ser tratado?
El
Gobierno pensará ahora bien cómo va a redactar el borrador final
y después presentará sus propuestas al Parlamento.
De
todas formas, el aluvión de críticas por parte de distintos
círculos jurídicos no se ha hecho esperar, y la mayoría de
ellas coinciden sobre todo en el siguiente punto:
"Una
persona sólo puede ser condenada cuando ha cometido un crimen. No
se puede dictar una sentencia con la previsión de que esa persona
va a delinquir en el futuro. Esto va en contra de las bases del
sistema jurídico. Esta iniciativa quiere prestar mayor
protección a los ciudadanos, pero amenaza con desestabilizar el
estado de derecho. Suiza no debería entrar en este tipo de
trampas".
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