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Llega
a Suiza la pistola Taser, un
arma
de electroshock para uso policial
La
empresa estadounidense Taser Internacional se dedica a fabricar
armas que "no matan" a la gente para los cuerpos de
policía, los servicios de seguridad privados y para el mercado de
armas de autoprotección. Uno de los productos estrella de la
firma es la pistola Taser "X 26", un arma de descargas
eléctricas que tiene un enorme éxito en los Estados Unidos y
Canadá. En vez de lanzar balas, esta pistola expulsa dos flechas,
sujetas a un cable, que traspasan la ropa del destinatario, se
insertan en la piel del mismo y acto seguido desprenden una
descarga eléctrica.
snc
español: miguel otero
snc
investigación/ zafer sayar
La
técnica es tan refinada que, aunque las flechas queden
enganchadas en la ropa, el destinatario recibe igualmente el
electroshock, puesto que la descarga alcanza los 50.000 voltios
(pero sólo tiene una intensidad de 16 miliamperios para no dañar
el organismo) y ataca al sistema nervioso, dejando paralizado el
cuerpo por un breve espacio de tiempo. La víctima no puede
controlar sus músculos, se queda inconsciente y se desploma.
La
empresa avala el producto
El
presidente de Taser Internacional, Tom Smith, opina que la pistola
Taser es un gran avance para la seguridad de los agentes de
policía y los criminales perseguidos. Gracias a esta arma, dice
Smith, se reduce enormemente la tasa de heridos, bajan los casos
de detención y se crean condiciones de trabajo más seguras para
los agentes. Y toma como ejemplo los Estados Unidos, donde la
efectividad del producto ha hecho que el uso de la pistola esté
muy extendido.
La
Comisión Técnico-Policial de Suiza aprueba el uso de la pistola
Taser
"Esperamos
un aumento considerable en las ventas europeas. Los países del
Viejo Continente se interesan cada vez más por nuestras armas,
puesto que salvan vidas", vaticina Smith, que puede que no
esté muy desencaminado con su pronóstico, ya que todo hace
indicar que Suiza ha vuelto a tomar un papel pionero en Europa. Si
uno se fía de la página web oficial de Taser, la Confederación
Helvética será el primer Estado de Europa que apruebe el uso de
las mencionadas pistolas. La Comisión Técnico-Policial de Suiza
(SPTK, siglas en alemán) recomendó en julio de 2003 al Cuerpo de
Policía que se familiarizase en el uso de esta arma, aunque por
ahora no se sepa bien cuál fue el contenido exacto de esas
recomendaciones. "Las recomendaciones son un asunto
interno", aclaró el director del Grupo Especial para
Técnica General de la SPTK, Peter Diethelm, quien también ha
dicho que "nosotros sólo dimos la aprobación del uso de la
pistola Taser, después es el propio Cuerpo de Policía el que
decide si la emplea o no".
Muchos
Cantones han mostrado ya su interés
Algunas
regiones helvéticas como el Cantón Schwyz y el Cantón
Basilea-Rural, y el Principado de Liechtenstein, ya han adquirido
la pistola de electroshock. Los cantones de Berna, Zúrich y
Ginebra quieren probarla, mientras que el Cantón Waadt y Lucerna
ya han anunciado que están muy interesados en el arma.
La
Policía de Basilea-Rural introdujo la pistola Taser ya en enero
del año pasado. Al igual que la Policía de Schwyz, se tomó las
recomendaciones de la Comisión al pie de la letra, y hasta ahora
ha usado la descarga eléctrica en una ocasión. Por su parte, la
Policía Cantonal de Berna probó la pistola antes del verano de
2004 y ahora está esperando el informe final de la SPTK y la toma
de decisión final por parte de sus oficiales.
Las
Policías de la Ciudad y el Cantón Zúrich también quieren
probar la pistola de electroshock Taser y cada uno de los cuerpos
quiere comprar un arma. Marco Cortesi, portavoz de la Policía de
la Ciudad de Zúrich, ha comentado que la pistola está bajo el
escrutinio de los expertos y de la Unidad de Acción y sólo
después de pasar el examen, se hablará de una adquisición.
Según las palabras de Cortesi, los agentes de la unidad especial
realizarán "pruebas sobre ellos mismos, antes de utilizar
esta arma, que tiene la vitola de ser 'no mortal', en casos
reales".
Los
Cantones que no están interesados son Basilea Ciudad, cuyo
Departamento de Seguridad se opone generalmente al uso de la
Taser, el Cantón Wallis, que ya tuvo la pistola, pero la ha
vuelto a retirar, y los Cantones de Berna y Neuchatel, que se
niegan explícitamente a utilizar ese tipo de arma.
Otros
Estados que quieren tener la pistola Taser
Taser
Internacional, la firma de las armas 'no letales', mira con
optimismo hacia el futuro. "Después de los éxitos en las
pruebas y los resultados de los estudios técnicos y médicos, nos
satisface enormemente que Suiza haya aprobado el uso de nuestras
armas de electroshock", ha señalado un orgulloso Tom Smith,
añadiendo además que con la entrada de la pistola Taser en la
Confederación Helvética se influía también de "forma
positiva" en otros cuerpos de policía del continente
europeo.
Estados
Unidos y Canadá, ¿unos ejemplos a seguir?
Los
ejecutivos de la empresa Taser Internacional aseguran, muy seguros
de si mismos, que el uso por parte de los cuerpos de policía de
las armas de descarga eléctrica trae consigo automáticamente una
reducción en la tasa de agentes y criminales heridos. Y para ello
se apoyan en los ejemplos que ofrecen los Estados Unidos y
Canadá, que tienen amplia experiencia en el uso de este tipo de
armas. En el estado americano de Florida, por ejemplo, bajó la
tasa de agentes heridos, tras la llegada de la Taser, un 80%, y el
uso de armas convencionales se redujo también en un 68%. En
Phoenix, en el estado federal de Arizona, el número de criminales
heridos por disparos de los agentes del orden cayó hasta un 72%.
Para Tom Smith, la pistola Taser es un arma "no mortal",
que salva vidas, reduce el número de operaciones de detención y
crea unas condiciones de trabajo más seguras para todos.
La
verdad es que la pistola Taser tiene éxito en los Estados Unidos.
Actualmente se usa en 5.000 puestos de policía y recintos
penitenciarios de 49 estados federados estadounidenses. Y lo mismo
parece que está pasando en el país vecino de Canadá, puesto que
ya son 60 las comisarías que se han inclinado por la Taser.
Pero,
no es todo oro lo que reluce...
Aunque
el arma ya esté en circulación y se haya usado, hasta el momento
los estudios que se ofrecen en los informes de la empresa Taser no
son del todo creíbles y ni mucho menos convincentes. Todas las
investigaciones que se han efectuado hasta el día de hoy se han
hecho sobre cuerpos sanos, que, en principio, no han sufrido
ningún tipo de daño interno tras recibir una descarga eléctrica
débil de 16 miliamperios. Pero, ¿qué sucede con aquellas
personas que en el momento del ataque están bajo el influjo de
medicamentos o de drogas, o que padezcan de una enfermedad
crónica o del corazón? "Muchas expertas y expertos predicen
que una descarga de este tipo puede aumentar el riesgo de un
ataque cardíaco en estas personas", comenta Amnistía
Internacional (la ONG en pro de los derechos humanos), mientras
que para la firma Taser, esta circunstancia se interpreta como un
mero riesgo marginal que obviamente hay que tener en cuenta.
Pero
las dudas aumentan. ¿Cómo podemos estar seguros de que el agente
en cuestión no apunte a los ojos o a los genitales del
perseguido? ¿No puede suceder que el criminal se lesione
gravemente al desplomarse después de recibir le descarga
eléctrica? ¿O que al perder el control de sus músculos ponga en
peligro la vida de una tercera persona? Y, ¿no puede suceder
también que, al ser inofensiva, la Taser se utilice con ligereza?
"Por su manejo fácil y por la simple posibilidad de hacer
mucho daño, sin el riesgo de matar, con una simple apretada de
botón, la pistola de electroshock está diseñada para el
abuso", se vuelve a decir desde Amnistía Internacional
advirtiendo que "en Estados Unidos, la Taser se utilizó
contra jóvenes desobedientes, contra personas desarmadas, contra
deficientes mentales y borrachos, contra criminales que querían
huir y contra personas que sólo habían discutido con la
policía".
Las
investigaciones de Amnistía Internacional muestran como la
pistola Taser se ha convertido, con diferencia, en el arma más
usada en las comisarías estadounidenses y canadienses que
permiten el uso de la misma. En estas acciones, en las que se
aplica una descarga eléctrica contundente, la tasa de mortalidad
no suele ser alta, pero también es verdad que con tanto disparo
suben las posibilidades de herir a terceras personas por errores
en la mira o por contacto eléctrico a través de materiales
transmisores.
A
continuación se muestran algunos ejemplos, que están en los
informes de Amnistía Internacional, para que el lector se pueda
hacer una idea de la situación que se vive en Estados Unidos y
Canadá. Los casos siguientes han sido recogidos de artículos de
prensa, informes policiales y otras fuentes fiables y están en la
página web de la citada ONG.
En
el estado estadounidense de Melbourne, un periódico local
publicó un reportaje sobre los "accidentes policiales".
Los periodistas descubrieron que la pistola Taser se había
utilizado en 18 meses en 75 ocasiones y en la mayoría de los
casos las víctimas iban desarmadas. Estos son algunos ejemplos:
El
arma fue utilizada,
cuando
un joven de 23 años, desarmado, le dio la espalda a un Policía
al pedirle éste que bajase el volumen del Rap porque su vecina se
quejaba
cuando
un chico de 14 años se alejaba corriendo después de romper un
cristal
cuando
un hombre de 50 años se negó a decir su fecha de nacimiento a la
Policía después de una trifurca
Y
en Florida no están mucho mejor las cosas. Lo espantoso en este
caso es que la pistola "no mortal" también se usa
contra niños. Después de una pelea en un bus escolar, una chica
de 14 años empezó a discutir con los agentes del orden y estos
no dudaron en aplicarle una descarga eléctrica. Otro ejemplo: Una
niña de 14 años empezó una pelea en la clase con un oficial de
recursos de la escuela y acto seguido recibió dos flechas Taser
en el pecho. Se podrían dar numerosos ejemplos de este tipo en
diferentes estados de América, pero, en principio, llegarán
estos para dar prueba de los peligros que conlleva el uso de la
pistola Taser.
Pero
no sólo sufren los ciudadanos, a los propios agentes también les
toca sentir la potencia del arma de electroshock. Un policía
estadounidense murió al probar sobre si mismo los efectos de la
descarga de la Taser. Otros policías que han experimentado el
electroshock sobre sus propias carnes describen el hecho con estas
palabras:
Como
parte del entrenamiento, me dispararon un arma de electroshock
durante 1,5 segundos. Se me contrajeron todos los músculos y la
descarga fue bastante más potente que cuando metes un dedo en el
enchufe de la corriente. No voy a olvidar ese momento en mi vida,
ha sido muy doloroso. (14 de octubre de 2002).
Es
como si te golpeasen 100 veces contra el suelo y cuando para la
descarga todo es otra vez normal. (2 de marzo de 2002).
Fue
el dolor más profundo que he vivido. Obedeces al instante, ya que
no quieres volver a sentir ese dolor. (12 de agosto de 2003)
Ha
sido horrible, hace mucho daño. Me lo pienso siempre dos veces
antes de realizar una descarga sobre otra persona. (8 de abril de
2002).
La
denominada arma "no mortal" tiene unos efectos muy
peligrosos
En
casi todos los casos estudiados, el uso de la pistola Taser ha
aumentado y no reducido las intervenciones con arma por parte de
la Policía. Las consecuencias son un comportamiento policial muy
violento, ya que, con la supuesta inocuidad de la pistola, los
agentes no se cortan en disparar descargas eléctricas. Eso, por
otra parte, quiere decir que el número de cuerpos heridos
aumenta, muy al contrario de lo que puedan decir los responsables
de la firma Taser.
En
varios casos, incluso, la pistola ha llevado a la muerte de la
persona receptora de la descarga:
Richard
Baralla, por ejemplo, murió en mayo de 2002 en Pueblo Country por
culpa de la Taser. La policía fue avisada después de que Richard
se comportase de una manera sospechosa en la calle. Según los
testigos, el sujeto hacia ademán de lanzarse a la calle y dejarse
atropellar. Los agentes de policía llegaron, y primero atacaron a
Richard, que estaba desarmado, con un spray. Luego le aplicaron
una descarga eléctrica con la Taser y posteriormente lo ataron de
pies y manos. Durante toda esta pelea, Richard se desplomó al
suelo y perdió el conocimiento. Estaba muerto. La autopsia
declaró que el sujeto había sufrido un ataque al corazón.
Vincent
Del Ostia, de 31 años de edad, murió en enero de 2002 en Broward
Country, Florida. Tras el informe de la autopsia, se pudo saber
que sufría de ataques sicóticos en el pasado, de ahí que
padeciese asma y estuviese constantemente bajo tratamiento
médico. La policía fue avisada cuando Vincent empezó a
incordiar a unos clientes en el hall de entrada de un motel. Para
inmovilizarlo, los agentes le aplicaron un electroshock y Vincent
murió en el sitio.
Terry
Hanna, de 51 años, murió en Burnbary, Canadá, en abril de 2003,
después de recibir unos cuantos disparos con la Taser. La
Policía declaró que "se había comportado de manera
agresiva al bajar del coche de policía y por eso utilizamos la
pistola". Terry también murió a consecuencia de un infarto
cardíaco.
Desde
el año 2001, ya se han registrado en Estados Unidos y Canadá 70
muertes por culpa de la pistola Taser. Amnistía Internacional
denuncia que "el aumento de muertes hace imprescindible una
investigación seria e independiente, por parte de los gobiernos
de Estados Unidos y Canadá, sobre las consecuencias del arma de
electroshock Taser" y exige una prohibición total e
inmediata sobre el uso y el comercio de la pistola hasta que se
presenten los resultados de estas investigaciones.
¿Cómo
va a utilizar la Policía suiza el arma de electroshock?
La
pregunta que aflora en estos momentos es si la Policía suiza va a
abusar también de la pistola Taser como lo hacen sus colegas al
otro lado del Atlántico. Los detractores del arma temen por la
salud de las personas que sufren de enfermedades cardiovasculares,
que tienen problemas con las drogas o que están embarazadas, pero
también ven riesgos para la salud de las "victimas
sanas" de la Taser. Además, los críticos advierten que el
arma de electroshock, que se dice que es inofensiva, no va a
sustituir las armas de fuego, sino que las va a complementar, tal
y como se puede ver en Estados Unidos y Canadá. Cabe el peligro
entonces de que se utilice sistemáticamente la pistola Taser en
el trato de personas "violentas" o
"desobedientes", propias de los recintos penitenciarios,
el mundo de la droga, las manifestaciones o las deportaciones.
Sólo hay que analizar las últimas actuaciones policiales en
estos ámbitos para hacerse una idea.
Policías
violentos
En
los últimos tiempos se han producido abusos continuos por parte
de los agentes del orden hacia personas extranjeras o de origen
extranjero en los campos del control de personas, en las
detenciones y en los interrogatorios en las comisarías. Son
muchos los informes que hablan de métodos violentos para
inmovilizar a los detenidos y en muy pocas ocasiones se ha puesto
ante la justicia a los perpetradores de estos actos.
Abusos
hacia los solicitantes de asilo en el Glarus
Según
informes de Amnistía Internacional, un día de julio del pasado
año, a primera hora de la madrugada, la Policía de Glarus
irrumpió en dos centros de acogida de solicitantes de asilo del
Cantón. Los agentes maniataron a los refugiados de manos y pies,
los taparon con capuchas y les hicieron fotos, al más puro estilo
Abu Ghraib, ya que varios detenidos estaban desnudos o
semidesnudos y a uno hasta se le puso un esparadrapo en la boca.
Los asilados fueron llevados después a comisaría y fueron
encerrados durante cinco horas en el calabozo. ¿Y todo eso para
qué?
A
ninguno de los detenidos se le pudo imputar ningún crimen. El
juez de interrogatorios, al comprobar el trato que habían
recibido los solicitantes de asilo, mandó destruir las fotos que
daban constancia de ese trato inhumano y los costes del
procedimiento recayeron sobre el responsable de las redadas y el
Estado. Además, el responsable de las acciones tuvo que
indemnizar a los solicitantes de asilo que habían presentado una
denuncia por el trato recibido.
La
Policía de Ginebra hace uso de una violencia excesiva y
desproporcionada
La
Policía del Cantón Ginebra aplicó una violencia desmedida en la
inmovilización de personas, tanto en las manifestaciones en
contra de la OMC que se produjeron en marzo pasado, como en las
protestas al G8 que se efectuaron en junio. Los agentes incluso
llegaron a echar mano de armas de fuego, algo que ha sido
criticado desde muchos sectores.
Durante
las manifestaciones en contra de la OMC en marzo, Denise Chervet
fue herida por la policía ginebresa. Al producirse un rifirrafe
entre su hijo y un agente de policía en los enfrentamientos entre
las fuerzas del orden y los manifestantes, Denise lanzó una
botella contra los antidisturbios y acto seguido los policías no
tuvieron piedad con ella. Denise recibió dos proyectiles en la
frente y en el cuerpo, cuyos fragmentos, posteriormente en el
hospital, no se llegaron a quitar totalmente. Se trata en este
caso de un arma especial de la policía ginebresa que lanza
proyectiles de plástico que contienen pintura en su interior.
Esta arma sirve para inmovilizar a las personas y al mismo tiempo
impregnarlas con pintura, para poder detenerlas mejor.
La
eficacia de este tipo de arma fue comprobada numerosas veces por
la Policía y en general se encontró que era muy útil, aunque
también se advirtió en su momento que con ella no se podía
apuntar a la cara o a la zona del cuello. Sin embargo, a Denise el
proyectil le dio en la frente y por la negligencia de un agente
tendrá ahora toda su vida una cicatriz. Después de este
incidente, la Policía de Ginebra retiró el arma, pero el agente
que disparó los proyectiles no fue condenado. Las pesquisas
judiciales que se realizaron sobre el caso esclarecieron que el
policía en cuestión obraba bajo órdenes de su superior y éste
finalmente fue denunciado por daños corporales tras acción
negligente.
En
el transcurso de las protestas contra la cumbre del G8 que se
celebró en junio también hubo serios enfrentamientos entras las
fuerzas del orden y los manifestantes, y según muchos testigos la
Policía ginebresa no se anduvo con ataduras a la hora de usar
violencia extrema. Varias crónicas cuentan como los
antidisturbios usaron porras, granadas de humo y balas de goma
contra los altermundistas. En casos aislados el Parlamento del
Cantón hasta abrió varias investigaciones judiciales para
determinar cómo fueron los hechos.
Berna:
el refugiado kurdo Cemal Gömec sufre heridas graves y muere a
consecuencia de las mismas
Amnistía
Internacional estudia asimismo el caso de Cemal Gömec, que en
julio de 2001 sufre un paro cardiaco cuando es detenido, y cuatro
días más tarde pierde la vida. Ninguno de los cuatro policías
que lo detuvieron fue condenado. Los cuatro salieron libres de
culpa después de ser acusados de intento de agresión grave y de
muerte por negligencia. El Tribunal de Estado de Berna explicó la
decisión de la siguiente manera: "La muerte del Kurdo se
debió a una reacción de estrés aguda, que se unió a los
métodos de inmovilización. El sujeto sufrió un paro cardíaco
por la posición de su cuerpo, que tras la inmovilización se
encontraba en el suelo". Para el juez, los cuatro policías
no fueron excesivamente violentos y por eso recibieron la carta de
libertad.
La
obsesión por la Taser
Ahora
muchos Cantones quieren introducir la pistola Taser para las
denominadas acciones de inmovilización. Esta decisión es
preocupante, puesto que aún no se han investigado debidamente las
consecuencias para la salud que trae consigo esta arma. También
hay un alto riesgo de que se abuse de esta pistola, ya que,
supuestamente, no es mortal. Según datos de Amnistía
Internacional, en el aeropuerto de Zúrich-Kloten, sin ir más
lejos, se producen continuamente abordajes por parte de la
Policía, y buena prueba de ello es que en el año 2003 el
Defensor de los Ciudadanos de la Policía del Cantón Zúrich
recibió hasta 100 denuncias, de las cuales 46 se referían a
abusos verbales, psíquicos y/o físicos. ¿Se va a utilizar la
Taser cada vez que un inmigrante ilegal se niega a abandonar el
país?
El
problema se agudiza en las deportaciones forzosas
Está
claro que la pistola Taser va a empeorar aún más los procesos de
deportación. En vez de armar a los policías con instrumentos de
electroshock, las Autoridades competentes deberían ofrecer una
formación adecuada para que los agentes dejen de lado actitudes
racistas y discriminatorias. Pero, todo parece indicar que Suiza
no va a seguir por ese camino. El Departamento Federal de Justicia
y Policía, encabezado por Christoph Blocher, ya ha indicado que
el arma debe ser utilizada por todos los agentes ejecutores y que,
si hace falta, se usará también en los propios aviones. Para
ello ya se ha enviado a consulta un proyecto de "ley de uso
obligatorio".
La
Ayuda Suiza para los Refugiados (SFH, siglas en alemán) ha
mostrado su más absoluto rechazo en relación a las pistolas de
electroshock. Desde este órgano también se cree que un arma de
este tipo puede ser extremadamente peligrosa e inhumana en
situaciones tensas y estresantes, como pueden ser las
deportaciones. La SFH pide además que "los deportados tengan
en todo momento acceso a un asesoramiento independiente que les
ayude a superar el trauma de la vuelta a casa".
A
mayores, las deportaciones forzosas deben estar bajo la
observación de comisarios de derechos humanos independientes, que
presentarán sus informes correspondientes. Sólo de esta forma,
comentan desde SFH, se puede ofrecer el máximo de seguridad a los
detenidos y evitar que se produzcan abusos y atropellos por parte
de los agentes ejecutores.
La
compañía aérea SWISS, lógicamente, también está en contra de
que se dispare con las pistolas Taser en sus aviones. "¿A
qué viajero le gustaría ver como varios policías aplican
descargas eléctricas sobre un deportado?", se preguntan los
ejecutivos de la compañía. "Todo viajero que vea esa
escena, se lo pensará dos veces si tiene que volver a subirse a
un avión que ofrece semejante horror", sentencian.
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